jueves, 28 de febrero de 2013

Descontroles.


Litesofía, -entre literatura y filosofía-, 28 febrero 2-013
DESCONTROLES
Las personas que se dominan, que se controlan, ganan siempre. No es
que se dominen estas personas, es que son así. Hay personas
tranquilas, apacibles, serenas, y personas nerviosas. Pero tampoco es
eso. Hay quien pierde la cabeza fácilmente, por el motivo que sea, y
quien no se altera por nada. De las primeras decimos que no saben
controlarse; de las segundas que tienen fuerza de voluntad. Y no es
eso tampoco. Lo que ocurre es que unas personas están enfermas de los
nervios y otras no. Las primeras no pueden controlar sus actos; las
otras no tienen necesidad de hacerlo.
Ante una persona descontrolada, no cabe sino esperar lo peor. Como
locos de atar, pueden reaccionar de la forma más inverosímil: o
matando con un arma o hiriendo de palabra. Cualquier cosa. Los odios
afloran y los sentimientos más viles aparecen. "¿Cómo ha podido
hacerlo?”, ¿Cómo ha dicho tal cosa?", decimos luego. Y es que no ha
sido él, ha sido otro, a quien ni él mismo conoce. Ha sido un enfermo
mental, que lo ha privado de obrar en su sano juicio.
Suerte la de esas personas que se controlan siempre, o mejor, que no
se descontrolan nunca. Solo ellas, en determinadas ocasiones, piensan
con lucidez y obran con cordura. Librémonos de las iras de los
desequilibrados; huyamos de ellos con prudencia, o, por lo menos, no
nos acerquemos tanto que estemos al alcance de su locura.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Lo resolvió en un pispás.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 febrero 2.013
Fragmento
…
-Lo resolvió en un pispás.
-Lo de “pispás” tendrá que admitirlo la Academia.
-¿Qué te dije que hizo con “la calor” este verano? Como se decía en la
calle y, por lo visto, tenían prisa los académicos, acordaron aprobar
las dos maneras: “el calor”, en masculino, y “la calor”, en femenino.
Así todos contentos.
-Pues harán lo mismo luego con “a por”, que ya llevan tiempo dándole
largas. Azorín, Unamuno, y otros espadas de la Lengua, ya dijeron que
no era lo mismo “Subir por la escalera” que “Subir a por la escalera”.
-¿Y no quisieron?
-Para mí que quieren justificar su puesto. Si no discuten y se oponen
a algo de vez en cuando, pensarán que pueden pasar sin ellos. Así,
arman bulla para que los vean.
-Como los políticos, que hacen ruido para justificar el sueldo.
-Ahora que has nombrado a los políticos, ¿has observado cómo han
proliferado los analistas y tertulianos en todas las cadenas de
televisión? “¿Cuál es tu profesión?”, les preguntan. “Analista
político”, responden. Y lo suyo es polemizar: uno dice blanco y otro
negro; y a cobrar.
-No será tan fácil.
-Que sí, que sí: hay mucho teatro. Pilar Rahola, amiga de Artur Mas el
Presidente, cobra por decir barbaridades.
-¿Por decir qué?
-Llama “puerca” y “marrana” a la Cospedal, Presidenta de Castilla la
Mancha, y se queda tan fresca.
-¿Y eso por qué?
-Por decir que en Barcelona deben hablar español como ordena la Constitución.
-¿Y no le pasa nada?
-Es lo que busca, llamar la atención.
-Igual le pagan por decirlo.
-¿Qué le importa a ella que los niños catalanes hablen español o
catalán? Ella a discutir: se levanta y grita sin venir a cuento:
“Usted es una cerda cochina”. Y los que más gritan llevan razón.
-Yo pensaba que los Académicos eran más formales.
-Tienen miedo a los recortes del Gobierno, a que los vean parados y
supriman sillones o les rebajen el sueldo a la mitad. “¡Que viene
Montoro, haz como que lees”. “Que se acerca, vamos a discutir”.

martes, 26 de febrero de 2013

Conflictos. Campanadas. Viejos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 febrero 2.013
Fragmentos

CONFLICTOS
            Llega un momento en que los hijos dejan de ser niños; entonces, los padres, por inercia, siguen mandando y vienen los conflictos. ¿Cuál es el momento en que los hijos dejan de ser niños y deben obrar por sí? Difícil dar una respuesta categórica. Cada niño despierta a una edad. Lo mejor es guiar y no mandar; no decir: "por aquí, porque yo lo mando", sino observar el camino que toma el hijo según su voluntad, y, si no nos gusta, aconsejarle. Nunca imponer.            

CAMPANADAS
            A punto de nacer las ocho, a punto de saltar al campo, al reino de los vivos. Fugaces como ellas solas las ocho campanadas, que llegan y se esfuman. Ya suenan en la torre de la iglesia y ya se marchan para siempre. Unas ocho que durante siglos esperaron su momento y que, al llegar, murieron para siempre. Como nosotros.

VIEJOS
            El problema de los mayores, ancianos o viejos, habrá que tomarse en serio. La vida se alarga y los nacimientos disminuyen. Estamos abocados a una sociedad de ancianos que atender. Se dice que deben trabajar dos jóvenes para cuidar de un mayor. Para un gobierno, esto debe de ser preocupante. "¿Qué hacemos con los viejos?". En cierta nación, alguien propuso seriamente en el Parlamento acabar con ellos, legalizar la eutanasia. Dicho sin eufemismos: que la plaga de los viejos estorbaban.
            Sabemos que hay de todo en la fauna bípeda. Hay familias, sin duda, que no cuidan de sus mayores, que no soportan su presencia, y que desean su fin. A estos, la bárbara medida parecerá acertada. Sin llegar a tales extremos, la solución puede estar más bien en la creación de Centros asistenciales donde aparcarlos. El Gobierno debe aportar soluciones al problema social que se avecina.

lunes, 25 de febrero de 2013

Viernes.


Litesofía -entre "lite" y "filo"-, 25 febrero 2.013
VIERNES
            ¿Por qué gustan los viernes?, ¿por qué los lunes no agradan? Por el trabajo, sin duda. Los lunes tienen obra por delante; los viernes, descanso. Cuando hay un día festivo en medio de semana, ésta es más simpática. ¿Y por qué? Por lo mismo: la gente no trabaja a gusto. Hay que ver los lunes con ilusión, como se ven los viernes. Cuando convirtamos los lunes en días alegres, habremos cambiado la sociedad.
            -¿Y cómo realizar el milagro?
            -Haciendo amenos los trabajos.
            -¿Cómo?
            -Dando a cada cual el suyo.
            -¡Ah!
            -Cuando el hombre vaya al trabajo como va a una fiesta, cuando le sea tan grato que no lo cambie por nada del mundo, será otro, rendirá más, se sentirá infinitamente mejor.     
            El problema del trabajo está por revisar. Estarás conmigo en que así no debe seguir: unos trabajan y otros no; unos trabajan mucho y otros nada; unos en tareas duras y otros en faenas suaves. El reparto del trabajo es de lo más injusto que tenemos. Hay que revisar sus estructuras, hay que humanizar el trabajo, repartirlo mejor, racionalizarlo. Cuando el trabajo sea para todos liviano como pluma y grato como caricia, los lunes serán San Lunes, como hoy los viernes, y no antipáticos y aburridos por no decir odiosos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Músicas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 febrero 2.013, Domingo
A mi hijo, Francisco-Amós TOMÁS PASTOR
            Fragmento
MUSICAS
            Escucho música clásica: “Danza eslava número uno en Re mayor”. A los jóvenes les agrada más otro tipo de música. Prefieren canciones de ritmo trepidante. El niño se educa musicalmente oyendo música. La casa alegre que es la escuela, no debe estar ayuna de música. Los niños deberían entrar con música al Colegio, salir escuchando música y hasta trabajar con ella.
            Si queremos que el niño ame la música clásica, que la goce y la prefiera, nada mejor que dársela a oír, y, poco a poco, como un aire perfumado, se irá adentrando en su espíritu. Si a esto añadimos nombres de compositores, los niños conocerán luego obras que escuchen ocasionalmente.
            Es una triste realidad que, hasta hace bien poco, no se estudiaba la Música. Ni se enseñaba en la Escuela ni se aprendía en el Instituto. Los niños y menos niños apenas sabían quién es Beethoven, Schumann o Verdi, ni distinguían una sonata de una zarzuela.
La música debe promocionarse y ocupar el puesto eminente, grandioso, que le corresponde. Que no se sepa quién es Falla o Bretón, dice poco de un sistema educativo. Que no guste Albéniz es síntoma de enfermedad educativa.

sábado, 23 de febrero de 2013

Escuelas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 febrero 13, San Policarpo
A mi hija Lina Mª TOMÁS PASTOR, DOCTORA EN PEDAGOGÍA
            
               ESCUELAS

            Yo no sé hasta qué punto habrá sido bueno que la escuela dejara de ser la escuela que tuvimos siempre: Maestro y niños. Maestro que enseña y niños que aprenden y se relacionan con otros niños. No parece ya escuela; parece más un instituto, con tantos profesores y tantas aulas.
            Al niño no hay que dar lo que nos parezca sino lo que corresponde a sus pocos años. Hay que volver a la escuela con calor de escuela, donde el maestro es sólo maestro y el niño sólo niño de escuela. Luego vendrán otras exigencias y otras obligaciones.
La escuela para enseñar las materias instrumentales, para que el niño conviva con otros niños, para que aprenda de todo, sin exámenes ni distinciones. La escuela debe volver a ser escuela. Maestro y niños. Maestro de todo y niños de todos. Comunidad viva. Luego vendrá el instituto con varias aulas, varios profesores y aparatos sofisticados.
            Cuando se pensó que haciendo tres escuelas de otras tres próximas, y poniendo en una a los mayores, en otra a los medianos y en la tercera a los pequeños, empezó a romperse. Tuvo que ser un listillo el que pensara: "¡Eureka!, ¡ya está!, ¿cómo no se ha visto antes?".  
Primero fue separar a los niños por edades; luego por conocimientos; después por inteligencias; más tarde por combinaciones de unos y otros. Ya estaba la escuela convencional rota. "Mejor Colegios con muchas aulas y muchos profesores. Aquí los niños de cuatro años, aquí los de cinco, en esta los de seis, los de siete...".
"Vamos a colocar aquí a los niños de nivel mental normal, aquí a los que no dan la talla, aquí a los listos". "Pero, ¿qué ocurre que no funciona tampoco?”. Enseguida se rompe la igualdad conseguida".
Habla otro: "Tiene que haber muchos controles y suspender a quien no consiga superar las pruebas. Esto es: promocionar. Esa es la palabra. Hay que promocionar a los que superen los controles con sus pruebas correspondientes. Los demás a repetir”.  
Y los sabios, alrededor de una mesa grande, con humeantes cafés, piensan en su contribución sin igual a la ciencia, mientras que los niños van de aquí para allá, cargados de libros, sin comprender a qué van a la escuela ni qué significa lo que oyen  de enseñanza, deberes, evaluaciones, promociones, repeticiones y gaitas.
            La escuela tiene que volver atrás y ser otra vez un lugar ameno, con color y calor de niños, con amor y pura simplicidad.

viernes, 22 de febrero de 2013

Engolado. Fósforo. Distantes.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 22 febrero 2.013
Fragmentos

            ENGOLADO
            Las personas inteligentes tienen el sentido del humor muy desarrollado: Igual  hablan por su engolado señor de palabras altisonantes cuando procede, que por el otro menos rimbombante cuando es necesario. Hablar siempre grave y solemne, es haber aniquilado al más simpático yo que todos tenemos.

            FÓSFORO
            La medicina avanza que es un primor. Es como un servicio de albañilería, fontanería, carpintería, electricidad, etc., superespecializado. La casa -nuestro cuerpo- envejece; llega un momento en que hay peligro de desplome. Acude al médico. Hay que mantenerlo; hay que apuntalar. "¿La vista?", lentes para ver mejor; "¿dientes?", piezas de repuesto; "¿sordera?", audífonos que amplifican el sonido; "¿calvicie?", trasplante de cabello: "¿arrugas?", cirugía estética; "¿agotamiento?", calcio; "¿amnesia?", fósforo; "¿amputaciones?", ortopedia; "¿pulmón que no va?” , trasplante…
Me recuerda a la mujer que en su noche de bodas, ya a solas con el marido, se desprende de un ojo postizo, que coloca en el armario; de los dientes, que pone en el armario; de la peluca, que lleva al armario; de una pierna, de un brazo. El hombre, que sigue atento el desguace, permanece inmóvil, sin articular palabra. Ya la mujer, encamada, le dice: "¿No te acuestas, querido?". Y él le responde: "Es que no sé dónde hacerlo, si en la cama o en el armario".
            La medicina no devuelve la juventud, el vigor de los veinte años, la ilusión de la mocedad. Sólo apuntala, como en las casas viejas, con piezas de pacotilla.

            DISTANTES
            Los niños se buscan y juegan unos con otros. Los mayores vivimos cerca y lejos, con ellos pero aparte. El mundo de los niños está próximo y distante del nuestro.  En otra órbita.
            El niño recorre en pocos años la historia de la humanidad; el adulto ha llegado. Así que, entre un niño y un adulto hay siglos de distancia. Y esto a veces no se tiene en cuenta, y se trata al pequeño como si fuera mayor. Los padres, los maestros, los adultos en general, deben saber que los niños no comprenden sus problemas ni tienen por qué vivirlos.
            Cuando observo que participan de nuestro sofisticado mundo de mayores, creo que se comete con ellos la mayor de las injusticias. Ellos deben obrar en niño, vivir en niño, ver cosas de niños y hacer cosas de niños. Pero, por abuso de autoridad o de fuerza, la sociedad está montada por mayores y a la medida de los mayores, y quiere que los pequeños vivan bien en él aunque no puedan. 
            Me imagino que a los hombres del paleolítico les hubiera ocurrido lo mismo si los transplantan a una gran ciudad de las nuestras. Aquellos rudos seres de piel y carne cruda, de cuevas y hachas de piedra, se hubieran asfixiado con nuestra  avanzada tecnología. "Que aprendan pronto, que vivan más". Tremenda equivocación. "No por mucho madrugar, amanece más temprano", dice el refrán. Querer para los niños cosas de adultos es no comprenderlos y no quererlos. Al niño, juegos, lecturas, dichos y hechos de niños.
            ¿Qué piensan los niños?, ¿cómo piensan? Todos lo fuimos antes, pero pasó tan deprisa la edad, como un meteoro, que apenas lo recordamos. El adulto lleva una marcha lenta porque ha llegado; va al paso de la humanidad, lento paso de paquidermo, lento caminar de carreta. Pero el niño vuela, corre vertiginosamente. En pocos años recorre siglos de vida; a mil por segundo. ¿Cómo piensan los niños? ¿Cómo pueden pensar? ¿Puede darse mayor milagro? Su vida es un disparo, un pistoletazo hasta llegar arriba, con los mayores. Fisiológicamente, mentalmente. Un milagro cada niño en su desarrollo. Si pudiéramos entrar en ellos un instante, sería  venerar por siempre sus vidas fugitivas.
            Escribir para niños no es tarea fácil; mejor, empresa ardua y arriesgada. Llegar al niño con acierto, pura casualidad. El escritor se expone a pasarse o a no llegar con su disparo. Lo mejor, quizás, sea ofrecer, pura y simplemente mostrar como en un escaparate, donde él recoja lo que deba. Darle "porque es lo suyo" me parece demasiada presunción por nuestra parte.

jueves, 21 de febrero de 2013

Fotos. Dramas.


Litesofía –entre “lite” y “Filo”-, 21 febrero 2.013
            Fragmentos
FOTOS
            Las fotos, en el fondo, buscan detener el tiempo. ¿Lo consiguen? No y sí: el tiempo continúa su marcha; pero, en parte, ese instante queda detenido para verlo a placer, más tarde. Las fotos nos ofrecen dos aspectos: uno, recordar hechos, lugares visitados; otro más triste: ver a los hijos cuando crecían hace sólo unos años. Las fotos tienen en cualquier caso la virtud de recordar el paso inexorable de los días.

            DRAMAS
            La mujer tiene dos fechas difíciles, ¿habías reparado en ello?: cuando empieza a ser mujer y cuando va dejando de serlo. La primera es motivo de regocijo; la segunda de preocupación. Las crisis espirituales son frecuentes en ambos casos.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Hastío.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 20 febrero 2.013
Fragmento
HASTIO
            Para leer hay que llevar un orden. Leer por leer, lo que venga a mano, es tener un estómago poco delicado. Es tanto como comer sin mirar lo que llevamos a la boca. Con un libro nuevo, lo primero es conocer al autor, época, tendencia, libros publicados, etc.; luego ver lo que nos cuenta y sacar nuestras propias conclusiones. Se dice que todo libro tiene algo bueno; pero los hay que abundan en lo malo, y no compensa lo bueno que ofrecen con lo malo que dan. De aquí que toda prevención a la hora de leer un libro sea poca.
            Cuando un libro nos entusiasma hasta el fin; cuando nos hace ser mejores, el libro es bueno, sin duda. Pero ocurre a veces que deseamos pasar hojas sin leer por acabar pronto, y no nos enteramos del mensaje. Así, el hastío nos invade y el desprecio por los libros nos acomete. Los buenos escritores, más que de una época son de todo tiempo; lo que dicen puede aplicarse a la humanidad; sus obras son clásicas, de siempre. Por desgracia, son los menos.
            ¿Surgen estas obras de la madurez de su autor o son el fruto casual que nace cuando no se espera? Pienso que las obras geniales se deben bastante al azar. Un relámpago, un fuego, un pensamiento febril, pueden alumbrar el felicísimo parto, cuando menos se espera.

martes, 19 de febrero de 2013

Correlaciones y miedos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 febrero 2.013
            CORRELACIONES  Y MIEDOS
            Los exámenes no dicen toda la verdad. Yo presencié el siguiente caso, y doy fe de que ocurrió así: Un joven esperaba su turno para examinarse ante un tribunal compuesto por tres señores serios, mudos, impenetrables. "Me sé todo el programa menos la lección treinta y dos, que trata de las correlaciones; no tendré tan mala suerte", nos dijo a varios que esperábamos turno como él. Lo llaman en su momento, saca una bola para desarrollar el tema y... ¡justo lo que estás pensando!: lección treinta y dos. Dio media vuelta y salió por donde había entrado. ¿No podía ser al revés: saberse sólo una y tener la suerte de sacar esa bola?

En otra ocasión, un compañero se puso blanco y no decía nada ante los miembros del tribunal. "¿Se encuentra mal?", le preguntaron. No hubo respuesta. "Tráigale un vaso con agua", dijeron al conserje. Se bebió el agua de un trago. Seguía blanco como el papel. Pasaron unos minutos más. "Se le ha agotado el tiempo", le indicaron amablemente. El examinando se levantó descompuesto, y se dirigió hacia un armario que había cerca. Lo tuvieron que acompañar para alcanzar la puerta.

lunes, 18 de febrero de 2013

Pavor.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 17 febrero 2.013
 
            PAVOR
            Me acuerdo del Colegio "San Andrés" de Murcia. Iba un equipo de sanitarios a hacer la preceptiva revisión médica a los niños. Esta se llevaba cabo en la biblioteca. Los pequeños, en la puerta, esperando su turno, estaban pálidos. Algunos a punto de desmayarse. Temían sobre todo a los pinchazos. Ante una jeringuilla sentían pavor, cosa que les ocurre a muchos que no son ya tan niños. Mi hija llevaba unos días preocupada con la vacuna. Apenas comía y dormía mal.
-¿Cuándo nos toca a los de quinto? -me preguntaba.
-Hoy no vais vosotros todavía -le respondía. Su rostro se iluminaba momentáneamente.
            Los sustos es mejor pasarlos pronto. Pueden generar úlceras de estómago, o cosas peores. Tener a una persona esperando tiempo algo que teme, es un suplicio refinado para acabar con ella. ¿No ocurre lo mismo a muchos con la muerte?; ¿no estarán tristes porque ven en ella un final tenebroso? ¿No tendremos una juventud pasota y rabiosamente rebelde porque su futuro es poco claro?; ¿procederá su malhumor del miedo, como en los niños que esperaban su turno en la puerta de la biblioteca?

Hay toses...


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 febrero 2.013
Fragmento
-Hay toses, Julián, que salen disparadas con su ruido característico, y se pasan. Son toses normales. Pero las hay que no acaban, que se suceden y no terminan, y ves que los pulmones se agotan de aire. Estas toses asustan. Para estos casos, el cuerpo debía tener, como los coches, una rueda de recambio. Hasta que se pasara la tos impenitente, utilizar otro medio para que los pulmones siguieran respirando. Y una vez normalizada la situación, volver a la que había dejado.
-Lo mismo debía de ser para los alimentos que se van por lo vedado. Que si en vez de ir al estómago, toma el camino de los pulmones, te ahogas sin poder hacer nada. Lo que comes cambia de ruta y luego no sabes qué hacer para que vuelva y eche por donde debía haber echado. Hay niños que han muerto así.
-Y personas mayores, Cirilo, que más de cuatro han muerto por perder el camino los alimentos. ¿Qué te dije ayer de las ovejas que pastando por el cielo se alejaban del rebaño y no sabían volver? Que atraídas por la Tierra acababan siendo devoradas. Pues lo mismo: de lo que comes, alguna migaja se cuela por donde no debía, se desorienta, no sabe qué hacer sola y se agarra al tubo como un náufrago a una tabla salvadora.
-Dios debía haber repasado su obra mejor, Julián. ¿Qué hacen los fabricantes  de coches? Antes de sacarlos al mercado, los revisan. No los venden al albur de que alguna pieza funcione mal. En el cuerpo humano hay ciertos fallos imputables al que lo hizo. Si los hubiera examinado antes de dejarlos de su mano, no habría ahogos por no tener otro medio de salir del apuro, o disponer de otro tubo para los casos de tos. Y no sigo, pero hay más situaciones en que echas de menos un recambio temporal para trances ocasionales.

sábado, 16 de febrero de 2013

Pobres.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 febrero 2.013, Sábado.
            POBRES
            Estoy leyendo un libro sobre la vida de San Francisco: "Sabiduría de un pobre", de Eloi Leclerc. Francisco estuvo "desposado con la pobreza", y hasta fue despreciado de sus discípulos. "Francisco no es el hombre de Dios que tu crees", dijo Rufino a León. "¿Qué tengo yo que ver con el hermano Francisco", le respondió éste. La doctrina de San Francisco de Asís, es elevada: "Si a ser pobre te acostumbras, cuando no tienes nada, te sobra todo".

viernes, 15 de febrero de 2013

La frase me baila en la cabeza.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 15 febrero 2.013
DESCONFIAR
            La frase me baila en la cabeza. En una entrevista que hicieron a Monseñor…  decía que había aprendido una cosa de la gente: "Es buena pero no te puedes fiar de nadie". Es cierto. Yo lo he pensado también. Somos buenos en el fondo, pero poco de fiar en algunos momentos. Circunstancias particulares hacen obrar de forma que ni nosotros después pasamos a creerlo. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Ayer fueron al mismo Congreso de los Diputados...


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 14 febrero 2.013.

Fragmento
-Ayer fueron al mismo Congreso de los Diputados a protestar estos vecinos por el desahucio, y el Presidente de la Sala, nervioso,  ordenó que los expulsaran.
-Yo, Julián, en favor de estos “desposeídos”, diría que ellos no se merecen nada. Cuando pidieron un préstamo, ilusionados, para comprar una vivienda, tenían un trabajo para responder. Si les cerraron la fábrica y se quedaron sin empleo, ¿qué se merecen ellos? ¿Es justo que los echen a la calle, con la familia, en pleno invierno? Habrá que distinguir entre los que no tienen otra vivienda y los que compraron su segundo o tercer piso para venderlo y ganar dinero.
-Tanto monta, monta tanto.
-Creo que no, Julián. Dadas las circunstancias que concurren con la funesta crisis que padecemos, no es lo mismo reclamar un piso que está vacío porque el dueño tiene otro, que pedir que salgan a los que viven sin tener a dónde ir.
-¿Y…?
-A los que pensaban ir pagando su vivienda con su trabajo y se quedaron de la noche a la mañana sin él y sin sueldo, como cogidos en una trampa, en una ratonera, les debía ayudar el Gobierno a salir de su apuro, con el compromiso formal de pagar cuando puedan.
-Hay que darle solución al problema de los desahucios, Julián. Lo último es decir: “¡A la calle!”, como si fueran perros o delincuentes. Hay que estudiar cada caso como en familia: El Banco, sin apremios; el Gobierno, con ayudas; el que pueda, que se vaya; y el que no tiene a donde ir, darle una moratoria y que se comprometa a pagar cuando tenga trabajo. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Coser y bordar


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 febrero 2.013
COSER Y BORDAR
Fragmento              
            Mamá tiene una máquina de coser. Creo que su final será dormir el sueño de los justos. "Cuando mis nietas sean mayores...", piensa ilusionada. Ese día llegará, pero los tiempos habrán cambiado.
Nuestra hija la guardará, quizás, porque la compró su madre. Hasta la pondrá en un lugar preferente de la casa. Más allá no pasará la máquina. Un golpe involuntario -¿quién sabe?- acabará con ella. "¿Qué hace aquí este mamotreto o cachivache, que no sirve para nada?", dirán. Y la máquina de coser, con una copa y otros objetos, irá a parar al cementerio de cosas inservibles.               
            No van siendo ya los nuestros tiempos de máquinas de coser. Recuerdo que mi madre, por las noches sobre todo, usaba la suya, no tan elegante como ésta. Era sin pie y la tenía que mover a mano. "Enhébrame la aguja", me decía. "Que Dios te conserve la vista", seguía después. La máquina de coser era necesaria, imprescindible entonces.
Cuánta ropa por remendar: camisas, pantalones, sábanas… Las niñas aprendían a coser a máquina como hoy se aprende a manejar un ordenador. Hasta aprendían a bordar. Ahora son otros tiempos. Nadie remienda, nadie cose. La gente usa y tira, que es más cómodo.
            Nuestra hija es de mañana, nosotros de ayer. La máquina de coser es del pasado. Querer arrastrarla contra viento y marea, es locura. Cada época tiene sus necesidades y sus modos. No nos empeñemos en mantener lo que es obsoleto, lo que  está condenado al olvido. La flamante máquina de coser y bordar será, eso sí, un objeto de adorno, una pieza de museo, pero nada más.

martes, 12 de febrero de 2013

Inhibiciones.


Litesofía –entre literatura y filosofía-,  12 febrero 2.013
            Fragmento
INHIBICIONES
            En la escuela, el niño debe hablar delante de sus compañeros, participar en coloquios dirigidos por el profesor. Hay que enseñar a hablar, a dialogar, a convencer, a dirigirse al público sin miedo.
Cuántas veces el temor al ridículo nos inhibe y dejamos de decir algo que debiéramos haber dicho. En reuniones, algunos no abren la boca -la mayoría silenciosa- y no porque no tengan algo que decir. Es por miedo. Un miedo cerval que les impide hablar. Hay que enseñar desde pequeños a expresar, sin preocupaciones necias, nuestros pensamientos.
            En el libro "¿Cómo ganar amigos?" de Dale Carnegie, se cuenta que un médico participó con el equipo de fútbol local en un banquete. Le pidieron hablar -¿quién mejor?- y no pudo. El miedo se lo impidió. Luego pensó en lo sucedido y estudió la forma de vencer su timidez, llegando pronto a destacar como orador.
Hay que hablar delante de un público para perder el miedo. El niño en la escuela debe hablar delante de sus compañeros, aprender a exponer ideas con orden y con firmeza. Quien sabe hablar -¿lo habías notado?- gana en las discusiones aun sin llevar razón.

El Quijote.


Litesofía –entre “lite” y “filo”-,11 febrero 2.013

 EL QUIJOTE
           
Entre los libros que guardo en casa, prefiero con mucho el Quijote de mi niñez. Uno de los cien mil ejemplares que lanzó la editorial Sopena de Barcelona en su "Cuarta edición especial", para conmemorar el tercer centenario de la muerte de Cervantes. Quiere esto decir que el libro es de 1916.
La importancia para mí de este Quijote la tiene el hecho afectivo de recordar, cuando era pequeño, leerlo a mi padre, junto al fuego, en las noches de invierno. Tengo otros Quijotes, pero ninguno me evoca como él a mi padre reír con las ocurrencias de don Quijote y de Sancho Panza.
Me son familiares sus dibujos, su tipo de letra, su tamaño. Y es que las cosas que vemos de niños se nos graban de una forma especial. Su lectura ahora me transporta a aquellas noches junto a la lumbre. ¡Cómo no lo voy a preferir, si con él y sus historias vuelvo a la niñez!

domingo, 10 de febrero de 2013

Punks.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 10 febrero 2.013
PUNKS
En un programa de televisión, esta semana, preguntaron a los concursantes qué era la palabra “punk” entre varias opciones. Recordé enseguida lo que nos ocurrió a don Francisco Sarabia y a mí en el Colegio de “San Andrés” de Murcia. Entró un joven a pedir un Certificado de haber sido alumno del Centro. Llevaba el pelo largo y ropas  un tanto extravagantes, o nos pareció a nosotros.
            -Venía a recoger un título -dijo.
            Don Francisco se le quedó mirando con atención.
            -No te había conocido –le dijo al fin.
            Había sido alumno suyo dos años antes.
            -Es que con pendientes y ese pelo... -se atrevió a continuar don Francisco después-. ¿Cómo se llama este movimiento?
            -Se escribe “punk” y se pronuncia “pank” -replicó el muchacho displicente.
            Cuando quedamos solos, echamos mano de un diccionario inglés. Sí, estaba allí la palabreja, pero quedamos sorprendidos al ver que significaba "basura" en español.
-Tal vez los componentes del grupo "punk" no saben esto", pensamos.
-O quizás sí, que se sientan orgullosos de ser distintos a lo que encontraron ellos, y su timbre de gloria sea el cambio que exteriorizan. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Filosofías.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 9 febrero 2.013
Fragmentos
FILOSOFIAS

            Sabia filosofía la de contentarse con lo que nos ocurre: "Tendría que ser así". Esperar con ilusión la sorpresa de cada momento: "Lo que haya de ser será". ¿Resignación? No. Más bien saberse gobernado por una fuerza sabia y confiar en ella. "A ver qué tengo reservado para hoy". Aceptar alegres lo bueno y lo malo que nos ocurra.

viernes, 8 de febrero de 2013

Relojes.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 8 febrero 2.013
            RELOJES
            Son las nueve de la mañana, pero en mi vida son... Lo aclaro: de ocho de la mañana, cuando uno se levanta, a doce de la noche, que se acuesta, hay dieciséis horas. La vida media de la persona dura ochenta años. Los veinte años corresponden a cuatro horas del día. Ochenta es a dieciséis como veinte es a cuatro. Clarísimo. Ergo, desde las ocho que se levanta, cuatro horas más son las doce del mediodía. El sol calienta fuerte. Está en su plenitud. En cambio los sesenta se corresponden con las ocho de la tarde.  Son horas las que restan de salir a pasear, de ver la tele, de esperar con calma el momento de acostarse.
            En esta proporción de dieciséis horas del día y ochenta años de vida, cada hora corresponde a cinco años. Puede ser interesante no perder de vista nuestra hora biológica, ya que cada día es la viva representación de una vida. Decir que son las diez de la mañana es hablar de hora de trabajo; hablar de las doce es hablar de fuerza y de vigor; las ocho de la tarde es hora de balances y recuentos.
            Si hacemos números resulta que cada minuto equivales a un mes: si una hora son cinco años de vida, sesenta minutos equivalen a sesenta meses, o, lo que es lo mismo, un minuto equivale a un mes. Un año, pues, son doce minutos. Quien pasa de los ochenta años, ha cubierto cumplidamente la etapa de su vida: pasar de esa hora -doce de la noche- es solo para dar gracias y rezar como campeones que han llegado a su meta.
Francisco Tomás Ortuño