Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 Noviembre 12, Viernes.
ÍDOLOS
¿Quién no ha tenido sus ídolos? Cándido fue para mí un ídolo. De niños, la ilusión hace soñar, ser idealistas, ver las cosas de otro modo a como son en realidad. Así nacen los ídolos. Son éstos las personas que quisiéramos llegar a ser nosotros. Son como dioses. A nuestra vista se ofrecen sin ningún defecto.
Cándido fue para mi el mejor portero que se pueda imaginar. Mis ojos lo devoraban cada domingo con entusiasmo, con devoción, cuando salía al campo botando la pelota. Recuerdo sus rodilleras, sus guantes, su jersey marrón, sus movimientos bajo los palos.
¡Cómo gozaba yo viéndole saltar, indiferente al público, haciendo ejercicios de calentamiento! No es posible imaginarlo. Me reía pensando en el equipo contrario de turno, que indefectiblemente se estrellaría en la barrera infranqueable que era Cándido.
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