Litesofía, 6 noviembre 12
Fragmento
Hay dos posturas antagónicas en la selvática vida nuestra: o todo es idílico,
bueno, donde se vive para ayudarse los unos a los otros; o, por el contrario,
nadie debe fiarse de nadie porque cada cual es lobo para los otros.
La naturaleza animal, incluyendo al hombre, tiene dos caras: unas veces se
ofrece amable, dulce, placentera; otras maligna y perversa. ¿Es uno mismo quien
la hace ser de una u otra guisa según la situación anímica del momento? Duro
dilema el de nuestra existencia: somos buenos y somos perversos; el mundo que
nos rodea es bueno y es malo; todo lo existente tiene dos caras. Veo bien, por
tanto, que inculquemos sentimientos de amor y generosidad en los pequeños, pero
también que les enseñemos que la vida es lucha y que deben saber defenderse.
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