Litesofía –entre
literatura y filosofía-, 16 Noviembre 2012
En puertas de
unas elecciones catalanas, y sabiendo que en las escuelas de la Región no dejan hablar
español, he creído conveniente, ante “EL ESPAÑOL AMENAZADO”, o “NUESTRA LENGUA
EN APUROS”, dedicar mi Litesofía de hoy a esta consideración por si alguien no
lo sabe:
La lengua es un
ser vivo que nace, crece, se reproduce y muere. Rastreando en el pasado,
llegamos a una lengua antiquísima, EL ARIO O INDOEUROPEO, que dio lugar a otras
lenguas como el Indo, Iranio, Albanés, Báltico, Céltico, Eslavo, Armenio,
Germánico, Griego, Itálico… Del Itálico nacieron el Latín, el Osco, el Úmbrico…
Del Latín, como sabemos todos, nace el Español, el Francés, el Portugués, el
Italiano, el Rumano… Y el Español, con el descubrimiento de América, a finales
del siglo XV, salta el Océano Atlántico, para incorporarse en Sudamérica menos
en Brasil, en Centroamérica, en el sur de América del norte –Méjico-, y hasta
en Filipinas cuando “el sol no se ponía en los dominios” de Felipe II.
Hay un
parentesco indudable entre las lenguas: El Griego y el Itálico son lenguas
hermanas; el Latín procede del Itálico y es madre del Español, etc.
El imperio
romano hablaba el latín: -Virgilio, Horacio, Plauto, Cicerón, Ovidio, Lucano…-.
Pero este imperio era tan grande -podía llamar al Mediterráneo “Nuestro Mar” o
Mare nostrum, como quien dice una piscina en el patio de casa-; era tan
descomunal que sus tierras estaban alejadas peligrosamente y el habla de sus
habitantes comenzó a cambiar. Así ocurrió que fueron naciendo lenguas derivadas
de la lengua común que no se parecían: español, francés, portugués, italiano o
rumano-.
El primer
monumento que ha llegado hasta nosotros en lengua castellana fue “El Cantar de
Mío Cid”, digna obra inicial de nuestra gran literatura. Es según Menéndez
Pidal, del año 1140 y canta los hechos del Cid Campeador, en tiempos de Alfonso
VI. Consta de tres partes: Destierro del Cid, Las bodas de sus hijas –doña
Elvira y doña Sol con los condes de Carrión- y La afrenta de Corpes. Pertenece
al Mester de juglaría y se compone de largas series de versos asonantados, de
catorce sílabas divididas en hemistiquios (7 más 7 sílabas). Es obra
anónima, aunque al final diga: “Qui me scripsit scribat semper cum domino
vivat, Per Abbat lo escribió”.
Mio Cid Roy Díaz por Burgos entróve,
En sue compaña sesaenta pendones;
Exien lo veer mugieres e varones,
Burgueses e burguesas, por las siniestras sone,
Plorando de los
ojos, tanto avíen el dolore,
De las sus bocas todos dizían una razóne:
“¡Dios qué buen vassallo, si oviesse buen señore!”…
Del siglo XIII
tenemos a Berceo. Gonzalo de Berceo es el primer poeta de lengua castellana
cuyo nombre ha llegado a nosotros. Debió morir en la segunda mitad del siglo
XIII. Él mismo nos dice:
Gonzalvo fue su nommem qui fizo este tratado
En Sant Millan de suso fue de ninnez criado
Natural de Berceo, on Sant Millan fue nado
Dios guarde la su alma del poder del pecado.
Escribió vidas
de santos: Santo Domingo de Silos, San Millán de la Cogolla y Santa Oria.
Obras dedicadas a la Virgen:
Loores de nuestra Señora, Duelo de Nuestra Señora en el día de la Pasión de su Hijo y
Milagros de Nuestra Señora. Además: El martirio de San Lorenzo, El Sacrificio
de la Misa, Los
signos que aparecerán antes del Juicio, y otros.
Era en una tierra un homne labrador,
Que usaba la reia más que otra labor;
Más amaba la tierra que non al Criador;
Era de muchas guisas ome revolvedor.
Fazie una nemiga, faziela por verdat,
Cambiaba los mojones por ganar eredat;
Façíe a tosas guisas tuerto e falsedad,
Avíe mal testimonio entre su vecindad…
En la prosa
contamos con Alfonso X el Sabio, que marca los orígenes de la prosa en lengua
castellana: Crónica general -Historia de España hasta Fernando III-; Grande e
General Estoria –intento de historia universal-; Loor de España –exaltación
nacional-; Las partidas-quiere robustecer la autoridad real-; Libros de ajedrez
–costumbres de su tiempo-; etc., etc.
Siglo XIV: Don
Juan Manuel, con ideas ya sobre el estilo: “Un buen estilo se caracteriza por
su sobriedad…”. Escribe sobre el gobierno de los pueblos. Concibe a España como
un todo presidido por Castilla. Admite la autoridad suprema del Pontífice, que
debe estar en relación estrecha con el Emperador (“deben ser muy avenidos”): El
Libro de los Estados, Libro del Caballero et del Escudero, El Libro de
Patronio o del Conde Lucanor .colección de apólogos con los que el joven
Lucanor es aconsejado por su ayo Patronio.
Siglo XIV: El
Arcipreste de Hita –El Libro de Buen Amor: Tiene al propio Arcipreste como
protagonista, el cual narra sus amoríos, a los que ayuda Trotaconventos, vieja
sin moral:
El dinero quebranta las cadenas dañosas,
Tira çepos e grillos, presiones peligrosas;
El que non da dineros, échanle las esposas:
Por todo el mundo faze cosas maravillosas.
El faze caballeros de necios aldeanos,
Condes e ricos omes de algunos villanos;
Con el dinero andan todos omnes lozanos,
Quantos son en el mundo le besan hoy las manos.