Litesofía –entre “lite” y “filo”, 26 junio 2014, jueves
-Veo, Claudio, que la Política pone de moda palabras que permanecían ocultas o apenas se usaban. Ya lo observé con algunos términos antes: Un día oí “obsoleto” y luego todos lo repetían, hasta sin venir a cuento. Lo mismo con “evento”: desde que alguien importante lo dijera, todos a decir evento por activa y por pasiva. Son palabras que se vuelven vulgares con el uso desmedido. Saltan a la palestra de manera fulminante y hay cazadores al acecho para repetirlas y darse importancia.
-Eso ha ocurrido con las palabras “aforar” y “aforamiento”. Llevamos unos días que no se dejan de oír en todos los foros y tertulias, y antes ¿quién empleaba la palabra aforado? Fue decir el Rey don Juan Carlos que dejaba el Trono y la palabra se puso de moda.
-¿Qué tuvo que ver la abjuración del Rey con la palabra “aforamiento”? Abjurar es renunciar a algo que se posee, como en el caso del Rey, que cedió la Corona a su hijo Felipe.
-Aforar es otra cosa, Basilio, y no precisamente baladí sino más bien delicada y peligrosa. Aforar es conceder fueros y aforado es quien goza de algún fuero o privilegio.
-Por eso en España hay tantos aforados silenciosos: no quieren que los vean ni los oigan. Por miles se cuentan, Julián. Y el que puede se cuela a disfrutar del aforamiento.
-¿Y qué beneficios otorga dicha protección?
-Pues que no vas a los Tribunales para que te juzguen si quebrantas la Ley.
-Ah, ah, ah, ya comprendo. Los enemigos reales se frotarían las manos para acusarlo de acciones que no les gustaron como tener por yerno a Urdangarín, por hija a la infanta Cristina o haber cazado elefantes en Botswana.
-Exacto, querido Watson, cuando tantos gozan de tales privilegios y podían ir a “la trena”, piden que al Rey no se le afore, no se le conceda la gracia de ser impune a las faltas que pueda cometer o que haya cometido.
-¡Pobre Rey, después del susto que se llevó el 23 F y de pedir perdón como un niño cogido en falta, por haber cazado un elefante! ¡Qué injusta es la Política!
-Yo ¿sabes qué?, lo pensaba esta mañana, si Rajoy fuera valiente, como tiene mayoría absoluta, quitaba la Ley de Aforamientos: “A partir de hoy –diría- dejan de estar aforados los que gozan de este privilegio. Se suprime a todos los efectos la prerrogativa del aforamiento, incluidos su Majestad el Rey, la Reina y las Infantas.
-Yo apoyaría la propuesta, Julián, que veo que aquí cada cual mira por él y no por los otros. No solo tomaría medidas contra aforados y aforamientos sino contra lucros sin justificar. Que muchos se piensan que entrar en Política es ganar un premio en la Lotería.
-O que ser Diputado es engañar a cuantos confiaron en él; o que dirigir a los trabajadores era comer bien y viajar mejor con sus cuotas.
-No, hombre, no: les miraría con lupa los bolsillos cuando entraran a ocupar sus cargos y luego cuando dejaran su cometido. Y fuera del sueldo ni un euro sin justificar, que a nadie le llueven las cuentas en Suiza del cielo, ni apartamentos en la playa sin conocer su origen, ni pisos en Nueva York con dudoso origen.
-Ay, cuánto por hacer con efecto retroactivo. Yo revisaría desde el año primero del nuevo milenio, que como sabes es el año 2001. Enterraría el pasado para olvidar, aunque fueran culpables, y a lo hecho pecho, que la tumba ya próxima se apiade de ellos.
Pero desde este año primero de siglo y de milenio, revisaría uno por uno a cuantos ocuparon cargos importantes en la vida nacional y tú me entiendes. Y el que la hizo que la pague, y el que obtuvo mal que devolviera. Y en adelante, pues eso.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia