domingo, 30 de marzo de 2014

Barak y Vladimir.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 marzo 2014, domingo, San Régulo   -Fragmento-.
-Las noticias de la tele, Luis, me hacen pensar que la Política es necesaria.
-¿Qué dicen las noticias, Juan?
-Que Vladimir Putin ha llamado a Obama, el americano, para hablar de Ucrania y de Crimea.
-Mejor así; que si, por un calentón, echan los tanques a la calle… Y con la Política pueden hablar y tomar acuerdos.
-Que pasara en tiempos de los romanos o los egipcios… pero en el siglo XXI es inconcebible.
-Pues el siglo XX no está tan lejos y hubo dos guerras mundiales, Juan.
-El planeta, con las nuevas tecnologías, se va quedando más pequeño, Luis, y las naciones más próximas unas de otras. ¿Quién no puede preguntar hoy al más lejano de sus vecinos qué tiempo hace allí o cómo ha dormido 
Estados Unidos irá a Rusia un día de estos a dialogar:
-Vamos a ver, Putin, ¿tú crees que está bien lo que has hecho? Si Crimea forma parte de Ucrania, ¿tú puedes ir a quitársela así como así? ¿No piensas que puedes armar una gorda si nos liamos a tortas? Eso no se puede hacer en el siglo XXI, Putin, a no ser que estemos más locos que Hittler el siglo pasado.
-Por eso te he llamado, Obama, porque he pensado que no estaba bien lo que hice.
-Eso te honra, amigo Vladimir, que la razón está para algo encima de los hombros. Yo no me lo creía y me mantuve. “¡Vamos por ellos!”, dijo alguien. Pero en caliente no se deben tomar decisiones serias, Putin. Es como si una mujer te invita a llevarla al huerto, ¿qué debes hacer mejor que esperar a ver el asunto en frío? Esperar, Vladimir, esperar, aunque sea atándose de pies y manos con cadenas. 
-Eso he hecho yo, Barak, que, en contra de mi voluntad, me puse una semana por medio antes de dar un paso.
-Y me has llamado para ver qué hacemos entre los dos.
-He visto que en la Tierra somos como diez países poderosos: Rusia, China, Estados Unidos, Japón, Europa y alguno más, que podemos acabar con la vida del Planeta, y que debemos estar en buenas relaciones los unos con los otros por el bien de todos.  
-Muy razonable, Putin, veo que eres inteligente.
-Te quería proponer, amigo Obama, que le hagamos llegar mi pensamiento a los jefes de estas naciones poderosas para hablar como personas de nuestro siglo. Si acabamos con bombas y armamentos peligrosos, habremos dado el paso más firme para la paz que se conoce en la Historia.
-Dame un abrazo, Vladimir, que lo que propones es lo más sensato que he oído en mi vida. Yo también lo había pensado: “¿Qué sacamos con destruirnos? La Tierra está en peligro, y con la Tierra nosotros y nuestros hijos. ¿Hemos pensado seriamente en lo que somos por el espacio a más de mil por hora? Un milagro, Putin, que nos mantengamos tanto tiempo en esta nave de tsunamis y terremotos, para que encima nos destruyamos nosotros mismos. ¿Qué pensará el que nos hizo “mejores que el resto de su creación”? Vergüenza sentirá cuando vea lo que hacemos: “Yo que pensaba que solo amor habría en la Tierra y veo que sois lobos que queréis desteruir lo que os di hasta venir conmigo”.
-Me vas a hacer llorar, Obama.
-Enséñame Rusia y luego vienes conmigo a la Casa Blanca. A ver si hoy fuera el comienzo de una Era nueva de paz en la Tierra por los siglos de los siglos.
-Así sea.
Francisco Tomás Ortuño

Doctor por la Universidad de Murcia

sábado, 29 de marzo de 2014

Tiendas.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 marzo º014, sábado, San Jonás
           Las pequeñas tiendas, Venancio, no podrán mantenerse con los grandes comercios y el mercado de los martes. ¿Qué no puedes encontrar en Mercadona, en Dya o en Aldy? ¿Qué no venden los puestos de la Plaza? No sé qué venderán las tiendas pequeñas que van quedando en los pueblos. Quizás artículos que se olvidaron por comprar, como azafrán o un detergente. La guerra es desigual, la de un David contra Goliat.
-Pero David venció al gigante cuando nadie lo esperaba. Cosas que parecen imposibles se ven en la historia.
-No lo esperes aquí: las tiendas terminarán desapareciendo. ¿Qué pasó con los alpargateros cuando la gente dejó de usar alpargates? ¿Y los esparteros cuando apareció el plástico? ¿Qué tendrán que hacer los tenderos si nadie compra en su tienda? Tendrán que cerrar el kiosco que les daba de comer.
-¿Y de qué van a comer entonces, Eusebio?
-Se irán al paro.
-¿Y de qué van a comer si van al paro?
-Ay, díselo a esos millones de parados que hay en España, que ellos te lo dirán mejor.
-¿Era el David que has nombrado, el rey de los israelitas?
-El mismo, que se casó con la mujer de Urías.
-Si tenía que nacer Salomón no pudo ser de otro modo.
-Ya has recalado en tus teorías deterministas.
-Es que todo lo vemos natural a posteriori: si ocurrió es porque tenía que ser así. ¿Iba a pensar  Fernando VII, padre de Isabel II, que su mujer Mª Cristina –la del “me quiere  gobernar y yo le sigo la corriente”- se casaría a los tres meses de morir él con un tal Muñoz, guardia de Corps, y que tendría ocho hijos en diez años que duró su reinado? Luego se supo pero en vida ni ella se imaginaba que le sería tan infiel.
-Es que los Borbones fueron siempre… Desde Felipe V, que mandó Napoleón, al que tenemos hoy---
-¿Y por qué se han mantenido tantos años?
-No  escarbes, Julián, no escarbes en las heridas, que se pueden infectar. Antes estuvo la rama de los Austrias y era lo mismo. Y antes con la Reconquista, y antes con los visigodos… Las naciones necesitan una cabeza que gobierne. ¿Tú conoces que alguien vaya por el mundo descabezado?
-¿Pero qué gobierno ni qué ocho cuartos? No hacen falta lupas para ver que unos reyes se iban de caza y otros de juerga por la noche. ¿Cómo iba a gobernar Carlos II si era un muermo?
-Dejemos la fiesta en paz que puedes darte con los intereses creados de don Jacinto.
-Pues cortemos y hasta mañana.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 28 de marzo de 2014

Huelgas.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 marzo 2014, viernes, San Doroteo
Huelgas
-Murcia, las ocho y media, en mi apartada orilla. Al pobre Ministro se lo quieren comer con patatas fritas, Taciano.
-¿A qué Ministro te refieres, Teodoro? ¿Al de Industria, al de Economía…, a cuál?
-Pensaba en Wert, de Educación, que diga lo que diga, le silban y abuchean. No dormirá el pobre.
-Con lo fácil que sería aplicar un derecho fundamental que le otorga la Ley, Teodoro.
-¿Tú qué harías en su lugar, Taciano?
-¿Yo? Lo tengo claro, Teodoro: España ha preferido Democracia, ¿no es así?; pues que aplique los derechos que le otorga la Democracia.
-A ver, a ver, ¿a qué derechos te refieres?
-El pueblo vota en las urnas a los políticos que prefiere, ¿no? 
-Así es, Taciano, que los votos mandan en Democracia.
-Pues tú lo has dicho, Teodoro, los votos mandan, pero con mandato férreo: “¡He dicho y dejadme obrar!”. ¿O será mejor: “Obra pero haz lo que yo te mande”. ¿Qué democracia sería esa?
-¿No sería volver al autoritarismo, Teodoro?
-¿Cómo se puede consentir que un día sí y otro también haya huelgas y alborotos  en las calles protestando por lo que diga o haga un Ministro?
-Es que la huelga está autorizada. Cada uno es libre de manifestarse por lo que no le agrade del Gobierno. Los Sindicatos defienden a los trabajadores y apoyan estas huelgas, Teodoro.
-Ahí le duele, Taciano: Hay que aunar la Democracia con el rigor, la firmeza y la energía necesarios. ¿Se puede consentir o ver sin sonrojo que le pequen palos o le quiten los pantalones a las fuerzas del orden público? Eso en Democracia ni en gobierno alguno se debe consentir, Teodoro. ¿Qué menos que encerrarlos por el tiempo que dure la legislatura del Gobierno en el poder?
-Es que la huelga es un derecho de los ciudadanos.
-Hay que distinguir entre huelga pacífica, sin ruido, civilizada, de otra con hombres violentos, armados, que buscan derribar la Democracia que se consiguió.
Francisco Tomás Ortuño

Doctor por la Universidad de Murcia

jueves, 27 de marzo de 2014

Lenguajes. Inmigrantes.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 marzo 2014,  San Ruperto –fragmentos-

Lenguajes

Murcia, jueves, las diez y cuarto, en mi retiro. El viento, pronosticado estaba, ha cesado. No así el frío, que se mantiene por debajo de los diez grados.
-Sé más explícito, Porciano,  que por debajo de diez hay un mundo de posibilidades: no es lo mismo estar a nueve grados sobre cero que a veinte por debajo.
-Creo que sin tales sutilezas, me has entendido; ¿Cuándo bajamos aquí tantos escalones? ¿Cuándo hemos estado en Murcia por debajo de cero grados? Si digo que estamos sobre los diez grados, quiero decir sobre cero; lo demás es hablar por no callar.
-Con todo, debe aclararse lo que se dice.
-O no, Julián: que en el habla, tan importante es decir como callar.
-No entiendo.
-El silencio forma parte del lenguaje; ¿para qué decir lo que se puede entender? Envidio a los cartujos, que son sumamente parcos en palabras.
-Para parcos mis sobrinos.
-¿Hablan poco?
-Poco es mucho; son mellizos y se entienden sin abrir la boca. Creo que el suyo es un lenguaje nuevo, ¿cómo te diría yo?, un lenguaje visual: Con mirarse se entienden.
-Es curioso, ese lenguaje está por estudiarse. Yo sabía que las personas se comunican hablando, escribiendo, dibujando o por signos, pero por la vista lo desconocía.
-Hay más lenguajes, Julián, que luego conoceremos.
-¿Más lenguajes?
-¿Cómo piensas en alguien y de pronto asoma por la esquina? De alguna manera se han tenido que decir algo. Creo que te lo conté: Estaba trabajando un señor en el campo cuando de pronto, asustado, dejó lo que estaba haciendo y salió corriendo hacia el pueblo. Cuando llegó comprobó que su hijo, un niño pequeño, se había caído en una acequia a la hora que él lo sintió. ¿Qué pudo ocurrir? ¿Había pedido socorro el niño o había llamado a su padre? ¿Qué clase de lenguaje fue el suyo?

Inmigrantes

-Para mí, Rufo, que inmigrantes son los que llegan de países que no son de la Unión Europea.
-¿Por qué me sales por esas ahora, Ciriaco?
-Se consolida la Democracia en España, pero ¿qué me dices de la Unión? O somos o no somos. Si somos una nación a todos los efectos, donde no hay fronteras y la moneda es el euro, ¿a qué viene expulsar de Alemania, de Francia o de España, a los rumanos o los búlgaros que buscan trabajo? ¿Acaso en España echamos de Murcia a los andaluces o a los gallegos que vienen a trabajar? ¿Se pide pasaporte en Valencia a los que van a ver las Fallas, o en Navarra a los que van a ver los Sanfermines, o en Sevilla a los que van a ver la Feria? Mal veo, Ciriaco, que los negros de Somalia, de Etiopía o Sudán se la jueguen  en cayucos, pateras o saltando la valla en Melilla para colarse en Europa, que son hermanos nuestros, pero peor aún que nos echemos de la nación europea a los propios europeos…

Francisco Tomás Ortuño

Doctor por la Universidad de Murcia

miércoles, 26 de marzo de 2014

Suárez.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 marzo 2014

Fragmento

La familia estará agotada y sorprendida de tantas atenciones que para sí hubiera querido el muerto en vida.

Su hijo pensará: “¿Por qué cuando debía gozar de atenciones, agasajos y cumplidos, sufrió tantos desprecios?”. Solo yo sé las noches que pasaba en vela luchando en solitario, queriendo aunar voluntades de partidos encontrados. “¡Que es por España, por nuestros hijos y nuestros nietos!”, repetía. Y le colgaban el teléfono.

¡Cuánto sufrió el pobre viendo indiferencias y desprecios! ¡Y ahora tantas muestras de simpatía y cariño! ¡Cuánta hipocresía, Dios mío!

Mi padre perdió la cabeza y fue lo mejor que le pudo suceder. Un día recibió la visita de Su Majestas el Rey, y cuando le dijimos que su amigo don Juan Carlos  había ido a verlo, contestó: “¿Quién es ese Señor?”.
Como cúmulo de males, el 23 F, en el Congreso de los Diputados, hubo un intento de derribo, un Golpe de Estado: “¡Al suelo todo el mundo!”. Pero él no se moviò ni un centímetro. Vio con pena que su labor de Presidente en la nueva Democracia tenía pocos seguidores, que hacía aguas por todos lados, que trabajaba en solitario. A la vista de lo cual tuvo que tirar la toalla: “¡Por el bien de España y de los españoles, dejo mi cargo!”, dijo.

Pocos le animaron a seguir. “¿Quién va a sucederle?” dijo alguien. “¡Qué más da? Uno cualquiera, tú mismo, Leopoldo”. ¡Qué poco se apreciaba su labor! Y mi padre, con lo que había bregado y soñado, se retiró llorando.

-¿Has recobrado la memoria que habías perdido? Sí, papá, esta gente hoy celebra tu muerte.
-¿Mi muerte? ¿Y qué les hice yo para que celebren que los dejé? Sí, ahora recuerdo, eran amigos míos cuando murió Franco y dijimos de instaurar la Democracia en España. ¡Cuánto tuvimos que batallar con los que no querían!

Nuestra intención era que gobernara el pueblo, que eso quería decir Democracia, lo contrario de la dictadura franquista. Sabíamos que costaría Dios y ayuda, pero emprendimos la faena. Reuniones a todas horas y a escondidas. “Nos saldrán enemigos por todas partes, pero venceremos”, decíamos…


Francisco Tomás Ortuño

martes, 25 de marzo de 2014

Sueldos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 marzo 2014, martes.
Sueldos  -Fragmento-
-Y una vez hecho el cambio, Leonardo, a dejar el salario que se disfrutaba como gobernante y a seguir en el oficio que dejó.
-Creo que es de lógica, Saturio: en el mundo laboral, hay profesiones y retribuciones. El que deja una profesión y se acoge a otra, el sueldo cambia. Así, el político, cuando vuelve al trabajo que dejara por la política, dejaría con el cargo el sueldo y volvería al que antes disfrutaba.  
-La Política, Leonardo, debería ser temporal, como un paréntesis de la vida. “Dejo mi despacho por unos meses y luego vuelvo al lugar que dejé”. Como es natural, la nómina sería por el tiempo que durara el nuevo trabajo; pero sólo por ese tiempo. Que hay quien deja la Política y se resiste a dejar lo que venía cobrando.

                                                                        Francisco Tomás Ortuño

lunes, 24 de marzo de 2014

Federico Balart.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 marzo 2014, San Rómulo, lunes.
      Balart
-Murcia, en mi alcor.
-Dirás mejor en tu retiro.
-Cierto, Gustavo, que pensaba en el otro emplazamiento: con los viajes, las cabezas se desorientan. Ya sé que alcor significa colina, collado, loma u otero, más propio de Santana. Solo con la vista los distingo: allí pinos, el Carche, la Sierra del Buey…; aquí la torre, las terrazas, las antenas… Con el oído: allí las tórtolas, aquí las golondrinas. Son dos medios diferentes…
-Pues si son tan dispares, no vuelvas a llamar alcor a tu rincón de Federico.
-¿De qué Federico hablas? Ya te estás yendo por esos cerros que sabes.
-Me refiero a Balart, don Federico, por quien lleva nombre esta calle: poeta murciano, natural de Pliego, que nació en 1831 y murió en 1905.
-¿Y qué escribió don Federico?
-Su primer libro de poesías fue “Dolores”, con motivo de la muerte de su esposa, siguiendo la tendencia postromántica de Campoamor. En “Horizontes” luego agrupó poesías de temas sociales y religiosos. Anduvo metido también en Política, siendo Diputado en las Cortes de la Primera República y después Senador.
-¿Fue por entonces la República en España?
-No seas analfabeto: la Primera República se instauró en España tras la abdicación de Amadeo I, el once de febrero de 1873, y se mantuvo hasta el Golpe de Estado del general Pavía, en 1874.
-¿Vivió entonces don Federico en aquellos trajines y follones? Porque hubo un tiempo en que no se podía vivir en España.
-Justo, el mismo. En un año hubo cuatro Presidentes: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar. ¡Quítate tú que me ponga yo! ¿Te imaginas el panorama? Y Federico en medio.
-No tendría tiempo de escribir poesías.
-El poeta saca tiempo de cualquier momento o coyuntura. Saldría de las Cortes y se pondría a escribir lo que pensara; se acostaría y pensaría en sus versos. Yo sí me lo imagino, Gustavo.
-La Segunda República fue otra cosa, ¿no?
-La Segunda se instauró el 14 de abril del treinta y uno, tras el derrocamiento de Alfonso XIII.
-Esta sería la del abuelo.
-Y la nuestra, Zacarías. Vaya tiempos de trajines. Franco quiso poner paz en el desbarajuste y casi lo consigue durante cuarenta años, empleando métodos de fuerza. Pero fue morir y se volvió a la carga. Lo intentó Adolfo Suárez, que murió ayer, con la Democracia, pero el patio volvió a estar revuelto como entonces, en los tiempos de Federico el de Pliego. Calvo Sotelo, Felipe Gonzáles, Aznar, Zapatero con la  Memoria histórica… ¿Tú crees que así se puede gobernar una nación?
-Ahora comprendo a Balart. Siento pena por él, que tuvo que vivir en una época tan convulsa como la que nos ha tocó después a nosotros. 

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia