martes, 18 de marzo de 2014

Grafiteros. Crimea.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 marzo 2014, martes, San Cirilo

Grafiteros

Murcia, las ocho, en mi retiro. Día francamente bueno en cuanto al tiempo. Como otro veranillo de San Martín. Los falleros de Valencia lo estarán celebrando en sus fiestas. Por miles llegan de otras regiones y del extranjero a ver las críticas sociales en cartón piedra. Precisamente este año se ha llevado la palma la que lleva por título: “Escándalo”. Para pensar. Otra cosa es el arte que llevan los “ninots”, que, como dijo alguien que miraba atenta: “Es una lástima que las quemen”.

Estos artistas de fallas son profesionales, Efrén, y viven de eso, pero hay otro colectivo que pinta las paredes cuando no los ven, y son tan artistas como ellos. Unos son escultores y otros pintores. Pero a los grafiteros ¿quién les paga? En un correo electrónico que he recibido, vienen pinturas, en Francia, que son verdaderas maravillas, una muestra elocuente de la pintura con spray. Paredes blancas y al lado cuadros fantásticos que han pintado los grafiteros en ellas. También como en las fallas, dará pena tirarlas y dejar el arte por el suelo hecho añicos.

Yo les daba trabajo a estos artistas en todos los pueblos pintando huecos de yeso en las calles como lienzos en un trípode. Las puertas de cocheras con un coche pintado retrata bien lo que hay detrás; una puerta metálica con panes o un horno sería una panadería; con frutas, una frutería. Yo, alcalde, llamaba a los grafiteros y les daba trabajo alegrando fachadas con su pintura. Es que se lo merecen y hacen un bien a los que circulan.

Ayer, aquí en Murcia, vi que, por San Esteban, han colocado unos paneles enormes con vistas fotográficas de la Murcia antigua. Fenomenal. La gente se para a leer y a ver calles y monumentos que fueron antes: el río Segura, la huerta, la catedral, barrios… Mejor que huecos que muestran vertederos durante años. Pero eso mismo podían hacer los grafiteros y les daban trabajo, con la falta que hay.

Crimea

Las Noticias hablan de Crimea. Crimea, como sabes, es una península ucraniana de 40.000 kilómetros cuadrados, entre los mares Negro y Azof. Ayer votaron sus habitantes para ser de Rusia o seguir siendo de Ucrania. Más del noventa por cien quieren volver a ser rusos como eran antes de separarse. La gente bailaba y bebía celebrando el resultado. Putin se prepara para tomar lo que considera que es suyo por la voluntad del pueblo.

Pero ah, la Comunidad Europea y Estados Unidos de Obama dicen que no era legal el referéndum, que Crimea es de Ucrania y hasta que esta no autorice el plebiscito, nada la autoriza a separarse. ¿Cómo convencer a un pueblo que lo que ha votado con el noventa y seis por ciento a favor no vale? ¿Cómo hacer que los rusos se vuelvan a casa sin Crimea teniendo allí sus tanques y soldados preparados por si otra fuerza se opone? That is the question. ¿Qué va a pasar mañana.

Cataluña, con Mas a la cabeza, sigue el devenir ucraniano con el interés que te puedes imaginar. Rajoy ya dice a los medios que él no consentirá que en Cataluña se lleve a cabo el referendo que Mas ha propuesto para Cataluña. ¿Qué ocurrirá? En Democracia habrá que aceptar las leyes, pero será difícil contener a un pueblo que quiere por mayoría aplastante separarse.

-Ahí se la juega un gobernante, Efrén. En la vida, personal o nacional, hay momentos decisivos en que no se puede cerrar los ojos y que sea lo que Dios quiera. Son situaciones en las que la historia te pedirá cuentas siempre de tu actuación.
  

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 17 de marzo de 2014

Barómetro.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 17 marzo 2014, lunes, San Patricio
Barómetro
      -En mi mesa de trabajo he instalado un barómetro. Iré observándolo por si no funcionara o lo hiciera de forma anómala o extraña. Sería el cazador cazado, que quiere dar la temperatura y lo cojo en falta.
-¡Pobre barómetro! ¿Sabrá que es observado? Él tiene una función y mal que bien la cumplirá sin pensar en más.
-¿Acaso los relojes no son lo mismo? El reloj de enfrente se adelanta. No sabe que yo lo observo y que de vez en cuando le cambio las agujas. Es otro cazador cazado, que  perfecto no hay nada.
-¿Y nosotros los humanos?
-Tenemos una conciencia que nos avisa. ¿Tú no has oído en tu interior una voz que te manda rectificar?: “Eso que has hecho no está bien”; o que te alaba a veces: “Bien hecho, Pedro”. No te enfades, barómetro, no eres tú solo. Lo serías si marcaras bien siempre.
                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia


domingo, 16 de marzo de 2014

Universo.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 marzo 2.014, domingo
A mi hijo Miguel, estudioso del Universo.
Dicen que han inventado células artificiales que producen vida. Me he acordado de mi amigo Salinas. ¡Cuánto sufrirá pensando que fue él el primero en ver insectos por el microscopio procedentes de materia inorgánica, y que ahora le pisan su hallazgo porque son americanos los que dicen ser sus descubridores!
La genética es un mundo por descubrir, un campo que se agranda ante el microscopio electrónico, que muestra novedades sobre genes y cromosomas. No me extrañaría que topara con algo sorprendente para la humanidad, como la propia vida que dijo mi amigo haber obtenido.
¿Cómo sería el asombro del estudioso del universo con potentes telescopios, que viera aparecer un homínido en un astro? Me imagino que a la velocidad que vamos, nadie sabe lo que nos reserva el futuro. Ese internet ya existe. Lo que de él se derive no podemos imaginar. La máquina nos desborda. En lo profundo del cosmos y en su inmensidad hay mucho por descubrir.
Pienso que vivimos momentos sorprendentes en la historia de la humanidad. Estamos en los umbrales de otra Era que nos va a deslumbrar. Que pasaremos pronto de las sombras de lo desconocido a la luz cegadora de una verdad radiante. Unas verdades llevarán a otras próximas, hasta quedar al descubierto en plenitud lo que tanto tiempo se estuvo preparando.
El hombre, con ayuda de aparatos nuevos, conocerá el espacio, como los más diminutos componentes de sus células. Qué maravilla espera a partir de ahora a los humanos, gracias a los nuevos artilugios, a los raros ingenios. ¿No estuvo tiempo creyendo que lo más pequeño de la materia era el átomo? Y luego se vio que cada átomo era como otro universo.  
Cuando seamos capaces de andar por el universo como lo hacemos aquí, estaremos en puertas de comprender a Dios, que lo creó todo. Cuando seamos capaces de ver nuestro interior como vemos lo que hay encima de mi mesa, conoceremos a Dios. Cuando seamos capaces de comunicarnos con los seres del mundo entero y celebremos sus triunfos como propios, sabremos la intención que movió a Dios a crearnos como lo hizo.

                                                                                 Francisco Tomás Ortuño, Murcia 

sábado, 15 de marzo de 2014

Comunidad europea.

Comunidad Europea
          -¿Sabes, Eugenio, que La Comunidad Europea cuenta ya con veintiséis años?
-¿Y quién sería su creador?
-Algún listillo debió pensar: “¿Y si Europa fuera una nación?”. Y seguiría pensando que era mejor formar un solo bloque que actuar por separado, por capillas sueltas, Francia, Reino Unido, España, Portugal, Italia…
-Ya en Grecia, antes de nuestra Era, hubo Estados que ante la invasión de un extranjero acudían a la llamada para defender a la nación.
La idea fue tomando cuerpo. “Si nos unimos seremos fuertes, que la unión hace la fuerza; no habrá fronteras, y el mercado será común”.
Pero surgieron dificultades.
-¿Con qué moneda pagaremos?
Y se pusieron a pensar. “Ni francos, ni liras, ni pesetas, ni escudos… Hay que poner una moneda para todos, una moneda común”. Como en el caso del esperanto, cuando se pensó en una lengua para todas las naciones, no era fácil encontrar la solución. “¿Por qué el inglés?, ¿por qué el español?, ¿por qué el alemán? Una nueva, el esperanto”. Y aquí lo mismo: “El euro barrerá a las monedas existentes”.
Desde hoy, habrá euros mal que le pese a muchos que se volverán locos haciendo cuentas. “¿Cuánto cuesta el café?”. “Un euro”. “¿Y un coche?”. “Diez mil”. ¿Y un piso?”. “Cien mil”. Nadie se entendía y muchos se aprovechaban: “¡Quédese con la vuelta!”, y eran diez euros al camarero. Un lío, que “a río revuelto ganancia de pescadores”. Y lo mismo en Francia, en Italia, en Grecia o en Portugal.
-¿Todos conformes con el euro?
-No hay más remedio. Fuera florines, liras, pesetas, francos y dracmas. Ahora todos la misma moneda, el euro.
-¿Y con las lenguas? “Que cada país hable su lengua en casa: los franceses en francés; los españoles en español; los estonios en finés… pero eso sí, habrá como nueva profesión el bilingüismo. Que un griego viene a España, siempre tendrá a mano a quien hable los dos idiomas.
En cuanto a las religiones lo mismo: que cada cual practique la suya. Se facilitarán templos para todas las creencias –iglesias, sinagogas, mezquitas- y que todos se sientan donde vivan como en la propia casa.
Algunos países aun viendo las ventajas de estar unidos en una sola nación, vieron que no era justo que naciones como Alemania o Austria con PIB 28.000; Dinamarca, 32.000; Noruega, 34.000; Luxemburgo, 45.000, etc., tuvieran que unirse a otras como Polonia con 3.000 euros de producto interior bruto; a Rumanía, con 1.600; o a Bulgaria y Grecia, con 1.000.
-¿Y cómo lo resolvieron?
-Los comienzos de algo tan importante tuvo sus dificultades, pero se fueron venciendo poniendo de su parte un poco cada uno. Se formó un macroestado con la capital en Bruselas. Y así, quitando aquí y poniendo allá, a trancas y barrancas muchas veces, ya ha cumplido veintiséis años de existencia…

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

viernes, 14 de marzo de 2014

11-M.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 Marzo 2.014, jueves
-¿Por qué hablaban tanto estos días pasados los periódicos, las emisoras de radio y los canales de televisión del Once Eme, Basilio?
-Recordando las bombas que estallaron en los trenes el Once de Marzo del año dos mil cuatro.
-¿Coincidieron con el atentado de Nueva York?
-Solo en la fecha de un once fatídico, porque el de las torres gemelas ni fue en marzo ni en el año 2004.
-¡Vaya susto en ambos casos! ¿Y no han sabido después quién fue el cerebro de los mismos?
-Para mí el de España estuvo claro: El Presidente Aznar jugó con fuego mandando tropas españolas a Irak con los Estados Unidos. Y ante unas elecciones, alguien pensó: “Unas bombas en los trenes pueden cambiar la historia de España: se achacarán a la guerra de Irak”.
Hubo reuniones secretas donde fraguaron el plan, fijaron la fecha y prepararon los explosivos. Llegada la hora del desastre, cuando nadie se lo esperaba, estallaron las bombas y los trenes saltaron por los aires como hiciera en su día el coche de Carrero Blanco.
Muertos y heridos por todas partes, gritos desesperados por entre hierros de los de los vagones, pánico mortal en la Moncloa… Y entre tanto dolor y tantas muertes, grupos aleccionados asaltaban las sedes del Partido Popular con gritos de: “¡Fuera!, ¡Fuera!, “¡No a la guerra!”, “¡Fuera Aznar!”.
Todo muy bien calculado para que el día de las Elecciones ganaran los socialistas. ¡Qué bien le salió la jugada al que ideó la masacre! El cambio fue fulminante, no dio tiempo a reaccionar. Como pasmados vieron Aznar y sus seguidores que de la noche a la mañana todo había cambiado en España, y que Zapatero se había instalado en la Moncloa. 

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cultura.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 12 Marzo 2.014

Murcia, miércoles, San Maximiliano en el santoral, Zacarías.
-El lunes pasado fue San Cayo, Raimundo. ¿Por qué “San Cayo” es con y griega y “me callo” es con elle? ¿Por qué “cayó” del verbo caer se escribe con “y” y “calló” del verbo callar es con elle? ¡Qué cosas tiene la lengua!
-Así se puede entender un texto que diga: “Cayo se calló como un muerto cuando se cayó del árbol”, Zacarías.
-¿Y no diría lo mismo siendo: “Callo se cayó cuando se calló por la escalera?”.
-A mí me haría daño a la vista.
-Pues a mí no, sabiendo lo que decía. ¿Qué misión tiene el lenguaje sino comunicar el pensamiento? Tú puedes decir a otro lo que piensas hablando o escribiendo; de ahí las clases de lenguaje: hablado y escrito. Si usas el lenguaje hablado de bien poco te sirve la ortografía; ¿por qué otra cosa distinta con el lenguaje escrito?
-No seas zamacuco, Zacarías, ¿cómo va a ser igual escribir bien que con faltas ortográficas?
-Hasta veo más importante ser correcto en el lenguaje hablado: se advierte enseguida la condición del que habla si utiliza tacos y palabras malsonantes. En  la escritura, con decir lo que quieres transmitir…
-¿Y la cultura, Zacarías?, ¿no cuenta la cultura para ti? Las lenguas son seres vivos: cada palabra tiene su origen, forman familias, evolucionan, ¿cómo va a ser lo mismo escribir “tuvo”, del verbo tener, que “tubo”, que es nombre?
-Pues no me convences, Raimundo; con que reciba el otro el mensaje que le mandas, es suficiente. ¿Tú conoces la historia del barquero, que zozobró su barca llevando a bordo a un pasajero? “¿Sabe usted nadar?”, le preguntó. “Sé griego, latín, matemáticas, historia…”. “¿Pero nadar?”. “Tengo tres títulos y diplomas…”. “Pero, ¿sabe usted nadar?”. “Nadar no”. “Entonces de poco le sirve lo que sabe. Con que hubiera sabido mover los brazos  para tenerse en el agua sin hundirse le hubiera bastado”. “Hay que ser prácticos en la vida, Raimundo. Con decir a otro lo que pensamos sin reparar en las bes, en las uves, en las haches, en las ges o en las jotas, era suficiente. ¿Acaso no me entiendes si digo que una “bíbora” me ha picado o que una “vóveda” se ha hundido?
-¿Hablas en serio, Zacarías? Estás tirando la cultura de siglos por la borda. Te importa poco saber que “estuve” se escribe con uve porque el infinitivo –estar- no tiene be ni uve; que las palabras que empiezan por er se escriben con hache, como hermoso, hernia o herpes, menos ermita y Ernesto; que los verbos acabados en ger y gir se escriben con ge menos tejer y crujir…
-Bla, bla, bla… Hay que simplificar en todo, Raimundo. En el siglo XXI, es hora de cambiar las reglas ancestrales.  ¿Tú crees que un niño debe aprender la Historia de siglos pasados que no le va a servir de nada en su vida? ¿Para qué les sirve conocer nombres de reyes y de batallas que tuvieron los persas, los asirios o macedonios antes de Jesucristo? ¿Qué digo antes de Jesucristo?, ni las de ayer, Raimundo. Una revisión total, que con saber el presente, tenemos bastante. ¿No ves que si nada se borra, no habrá cabeza humana que lo pueda almacenar?
-¡Ay, Zacarías, o eres un gandul de tomo y lomo o un genio fenomenal! No sé qué decirte, igual tienes más razón que un santo. Los jóvenes han empezado a soltar lastre con sus mensajes electrónicos. Para ellos “que” es “q” y “por” es “X”: puede ser el comienzo de otra Era en la que se suprime lo innecesario.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 11 de marzo de 2014

Egoísmos.

            Egoísmos
            -Murcia, miércoles, azul el cielo, como el manto de una virgen de Murillo. Es que llevamos una racha… Cuando no llueve, tiembla la tierra, que es peor. Antes veíamos un sol en Murcia y apagábamos el televisor: ya estaba visto el parte meteorológico. ¿Qué nos daba que lloviera en Tarragona o que nevara en Huesca? “¿Qué tiempo va a hacer mañana?”, preguntaba mamá desde la cocina; y uno, como si el mundo fuera Murcia, contestaba: “Sol, buena temperatura”. Y no mirábamos si en Castellón habría lluvias o nevaría, y menos más arriba. No digamos en las provincias occidentales, ¿qué nos importaban León, Extremadura o Galicia?
 Pero fue ir Ángel a trabajar a Barcelona, y el panorama cambió. “¿Qué tiempo va a hacer mañana?”, pregunta mamá, y la respuesta es otra: “Sol en Murcia y nieve por Cataluña”. Y no digamos ahora con Panamá, al otro lado del Atlántico. Nos preocupa tanto América como la propia casa.
-No sé dónde leí que sentimos más nuestro dolor de muelas que un desastre en China; y es verdad, lo que nos atañe cerca nos afecta mil veces más que lo que pueda ocurrir en otra parte del mundo.
-El niño es egocéntrico y debe aprender pronto a dejar sus cosas y hasta gozar dando, que sería el grado supremo del altruismo. Pero nos quedamos a mitad de camino, verdes, sin llegar al grado de madurez a que estamos llamados.
Ayer repasaba yo un Atlas con las naciones del mundo. Yo me pregunto: “¿Qué sabemos de los habitantes de Angola, de Irán o de Singapur? ¿Nos duelen las muertes de un terremoto en Chile o en Turquía, o, por el contrario, nos escondemos por si llegara aquí la onda expansiva del seísmo? Caminamos mirándonos el ombligo, y lo demás no nos importa.
                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia
sofía, 10 marzo 2.014