miércoles, 26 de junio de 2013

Calígulo.


            269      CALIGULO
            -Hola, Policarpo, cuánto tiempo sin verte.
            -Es cierto, Calígulo, lo menos un año.
            -Día arriba, día abajo.
            -Mejor arriba, desde las fiestas del pueblo.
            -Parece que cojeas.
            -Vengo del médico.
            -Qué casualidad, allí voy yo.
            -¿Qué te ocurre, Calígulo?
            -¿Y a ti?
            -Te he preguntado yo primero.
            -Me duele la columna, abajo; por las vértebras lumbares: voy a ver si don Eladio me aliviara...
            -Parece un trabalenguas lo tuyo.
            -¿Cómo un trabalenguas?
            -Luego me lo cuentas...; que tengas suerte, Cali.

martes, 25 de junio de 2013

Rodilla.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Junio 2.013, Martes
RODILLA
            -Doctor, me duele la rodilla.
            -Y a mí una muela.
            -¿No es usted médico?
            -Sí, traumatólogo, ¿por qué?
            -Como dice que le duele una muela...
            -¿Es que a mí no me puede doler una muela?
            -Pero a mí no me importa que a usted le duela una muela.
            -A mí sí.
            -Bueno, ¿me puede curar la rodilla?
            -¿Cuántos años tiene su rodilla?
            -Los mismos que yo.
            -¿Cuántos?
            -Oiga, ¿y eso qué tiene que ver?, la otra no me duele y es hermana gemela. ¿Y su muela, doctor, cuántos años tiene su muela?
            -Muchos también, aunque no tantos como su rodilla. Yo voy a quitármela.
            -Pero una muela no es una rodilla, ¿no cree?
            -Para mí vale más mi muela que su rodilla.
            -Usted haga lo que quiera con su muela, que yo no tiro mi rodilla.
            -Puede hacer con ella lo que le dé la gana, para eso es suya.
            -Vamos a ver... ¿es usted médico?
            -Me está ofendiendo, señor, voy a llamar a la policía.
            -¡Que yo no he venido a hablarle de su muela!, ¿me oye?
            -Entonces, ¿a qué ha venido?
            -¿Aún no se ha enterado? ¡a que me vea la rodilla!
            -Hombre, ni que fuera usted Sofía Loren.
            -¿Me mira usted la rodilla o no?
            -Que se la mire su tía, ¿qué se habrá creído? Fuera de aquí.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 24 de junio de 2013

Charlot.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 Junio 2.013, lunes, San Juan
Fragmento
CHARLOT
            Candilejas, de Charles Chaplin, es una película preciosa, fina, delicada. El amor limpio, platónico, de una joven bailarina por el viejo que la animó a vivir. La vida es bella cuando hay un ideal.
            Chaplin, alias Charlot, es un gran actor. No descubro nada nuevo. En el cine mudo quedó como arquetipo o paradigma del bien hacer: Sus gestos son expresivos  y sus movimientos precisos. Encarna al hombre sentimental que se gana la simpatía del público.
Candilejas corresponde a la etapa del cine sonoro. También el maestro del cine mudo, sabe estar aquí a la altura de los mejores actores.
            Los grandes triunfadores del cine, de la canción, del mimo, de la pintura, han encarnado un tiempo en algo concreto, que el público capta perfectamente. La gente  ve en ellos algo más que simples artistas. Charlot, por los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, llevaba con su figura de vagabundo un mensaje de amor, que llegaba al alma de cuantos le veían.
            Francisco Tomás Ortuño,
            Doctor por la Universidad de Murcia

viernes, 21 de junio de 2013

Remedos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 21 Junio 2.013
REMEDOS
            Que Dios es el más grande novelista de la historia no cabe duda. Los del gremio deberían erigirle una estatua en la Plaza Mayor de las ciudades, donde rezara: "A Dios, novelista sin par en la historia del mundo".
Los hombres, a su imagen y semejanza, crean algo de vez en cuando, pero El  inventó al hombre. Nosotros tenemos modelos, pero El partíó de cero: no tenía precedentes. Un día se despertó con el capricho entre ceja y ceja y ¡zas!, creó el universo. ¿Cabe mayor imaginación?
            Las obras humanas son un pobre remedo de la obra del Maestro. Se conciben con la mente y ahí quedarían si no se dieran a conocer por medio de signos que tuvimos que inventar. Con todo, hay personajes de ficción que hacen su vida por su cuenta y hasta se independizan de su inventor.
Hasta se rebelan, como el ángel indócil, si se les ordena que hagan lo que ellos no quieren hacer. ¿Le pasaría lo mismo al Creador del hombre? ¿Se le complicaría a Dios su obra como al que inventara un robot y no pudiera dominar sus pasos?

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 20 de junio de 2013

Janey.

JANEY
            Tengo en mis manos un libro de Zick Rubin titulado "Amistades infantiles". En los niños, la amistad tiene mucha importancia. El capítulo IV trata de "Perder amigos" y empieza con la carta de una niña: "Janey, estoy sola todo el día desde que te fuiste". Los niños pueden coger tristeza cuando se separan. No puedo pasar por alto lo de mi hijo: un amigo suyo cantaba -según dijo su madre- cuando nos trasladamos a Murcia: "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va". Los sentimientos asfixian cuando se rompe una sólida unión. Una compañera del Centro de Profesores lleva tres traslados en cuatro años; cuenta que su hijo no se adapta a las nuevas situaciones de barrios, amigos y colegios. No me extraña. No quiero pensar en los niños de artistas de circo, que continuamente están en la carretera.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 19 de junio de 2013

Elecciones.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 Junio 2.013
ELECCIONES
            Elección, elección... difícil papeleta. A cada paso hay que elegir. ¿Acertamos siempre? ¿Rectificamos a tiempo? ¿Cómo estar seguros de acertar? Si nuestra inteligencia es limitada,  ¿cómo saber por dónde ir? Hemos elegido, pero ¿hemos acertado?, ¿viviremos luego con la incertidumbre royéndonos las entrañas?
 Si la vida es así, aceptemos nuestras decisiones como decisiones de lo Alto, y dejemos que el curso de la vida siga por el camino que elegimos. "Si yo hubiera..." es la duda del tormento. Hay que pensar bien nuestra decisión y una vez tomada cargar con las consecuencias que de ella se deriven.
Se hace camino al andar, dice Machado en uno de sus poemas. Quiere tu camino elegido como el mejor, como el único. Vive para él, acéptalo como el mejor de la vida, como el camino que Dios desde siempre te ha reservado.
                                                                                    Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 18 de junio de 2013

Goteras.


Litesofía –entre literatura y filosofía-,  18 Junio 2.013
GOTERAS
            A mi amigo, el médico le ha mandado andar, y todos los días, cansado, agotado, pasea por el Malecón. Ayer estaba arisco, hosco, zahareño. Hablaba mal de los jóvenes, de la música, de la política, de todo, como resentido.
La enfermedad nos cambia el humor. ¿Tendrán en cuenta este cambio los que cuidan de mayores? Cuando el cuerpo duele, el ánimo se ensombrece. Por regla general, cuando los años pasan y la juventud vuela, aparecen los achaques, las goteras; y con ellos el malhumor, la hosquedad, la amargura.
¿Sabrán esto los hijos? ¿Lo tendrán en cuenta? Mi amigo ayer abominaba de todo en el parque. Las personas que reniegan de todo se hacen insociables, la gente les huye, a no ser que el que escucha sea generoso, altruista, y quiera servirle de paño de lágrimas.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia