domingo, 27 de enero de 2013

-¡Qué situaciones tan difíciles, Claudio!


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 enero 2.013, domingo.
Fragmento
-¡Qué situaciones tan difíciles, Claudio!
-Y lo que no se dice, Antón. Cada casa tiene su problema con la dichosa crisis, que nos ha caído del cielo como una maldición.
-En cambio, he sabido que en Bancos suizos o “Paraísos fiscales”, hay cuentas millonarias de españoles. ¿Por qué se llevarían allí el dinero?
-Es claro: por defraudar a la Hacienda pública. Y en esa lista, ahora descubierta, hay nombres tan conocidos como…
-Como quiénes…
-Mejor no decirlos, Antón.
-Sería bueno que se conocieran.
-¿Qué quieres, otra Guerra Civil? No, déjalo así. Que haya paz aunque sepamos quiénes son los corruptos. Y con su pan se lo coman. Mejor será no caer en provocaciones y no ver, viendo, hasta que el horizonte se despeje, que no hay mal que cien años dure. Ya Jesús dijo: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”. Y en este caso equivale a: “Si te va mal, aguanta; pero no te rebeles”. Vivimos en momentos críticos: o se rompe el dique y todo se va al traste, o se aguanta con más paciencia que Job, comiéndose la rabia, hasta que se vaya la nube que se cierne sobre nosotros.

sábado, 26 de enero de 2013

Saltar. Metralla. Viajes.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 Enero 2.013, Sábado
Fragmentos
A mi amiga y compañera Isa Mira, intelectual incansable, para que no se enfade conmigo  

          SALTAR
            Hay deportes saludables, como la carrera, el salto, la natación. Pero libremente, sin imposiciones de tiempos ni materiales. Cada cual debe escoger con absoluta libertad, su momento, su lugar y sus condiciones. Lo que va bien a uno puede no ir bien a otro. Incluso lo que hoy conviene, puede no convenir mañana. Y esa medida la marca exclusivamente la naturaleza de cada uno.

            METRALLA
            En las relaciones humanas debemos ser muy prudentes. Sobre todo en el hablar. Debemos ser cautos en lo que decimos. Nuestras palabras pueden ser la metralla que se vuelva contra nosotros, aprovechadas por otros para injuriarnos o destruirnos. Los mismos amigos, por azares de la vida, se revolverán cuando menos lo pensemos. Por eso, cuánto vale la prudencia en el decir.
            La vida está complicada, los ánimos exaltados, los nervios a flor de piel. Vivimos peligrosamente juntos. Es fácil rozar con los demás; fácil y peligroso. En el encuentro surgirá la palabra, el grito, la ofensa, si no se pasa a la acción. Los nervios quedan sueltos y las pasiones descontroladas.
            Yo diría que debemos salir de casa con cuidado de no decir nada comprometido o innecesario. Con suma cautela de no ofender a nadie. Con prudencia. Respetando los territorios que no sean nuestros. En la vida es importante saber no pasar de ciertos límites.

            VIAJES
            Hace tiempo, años, me dí cuenta de la importancia de los viajes para los niños. Entonces se viajaba menos. Había menos coches, menos medios, menos interés quizás. Pensé que el viaje era necesario en la formación del niño, como una escuela viva para conocer mejor la sociedad. Lo escribiría en alguna parte. Ir un niño de doce años a otra población a gestionar un asunto, a comprar algo, a visitar a un amigo o simplemente a no hacer otra cosa que ir y regresar, implicaba salir del campo magnético de la familia, cargar con ciertas responsabilidades y vivir por su cuenta: comprar billete, conocer otro lugar, preguntar, volver, etc.
A la vuelta de los años, la gente ha comprendido, como yo entonces, que viajar es formativo para los jóvenes. Tan corriente es hoy viajar que nadie ya repara en que los adolescentes vayan y vuelvan de un lugar a otro. Hay coches, trenes, barcos, aviones, que cumplen diariamente la función de trasladar a las personas. Los que viven en la costa van al interior; los del centro van a las playas; los de España visitan Francia; los de Londres, París. El mundo ya ha perdido las distancias, y la gente viaja por placer unas veces, por saber otras, pero no cesa de viajar. En grupos o solos. Hombres o mujeres. O sea, que la idea que me vino a la cabeza un día, la intuición  que tuve de que viajar era conveniente, ha traspasado las fronteras de mi cerebro. Viajar por España hoy, por Europa o por el mundo, es como cambiar de habitación en la propia casa.

viernes, 25 de enero de 2013

Fricciones. Aceptar.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Enero 2.13
            FRICCIONES
            La persona es más complicada de lo que a simple vista parece. Difícil conocer a qué obedecen sus acciones y sentimientos. Ahora está de un humor y luego de otro. Ahora obra de tal guisa y después de otra distinta. Factores determinantes de su conducta aparecen y desaparecen por circunstancias fortuitas, ajenas a su persona, de manera que ésta es incapaz de su control.
Una noticia puede crear reacciones en cadena. El gesto de otra persona puede remover el psiquismo de forma impresionante. Estamos sujetos en todo momento a los efectos de sensaciones corporales y espirituales. Si una persona es complicada, ¿qué será la pareja, en continuo roce?, ¿qué será la sociedad?

            ACEPTAR –A mi hija Lina, que me lee todos los días-.
            El "hágase tu voluntad" encierra toda una filosofía; una forma de entender la vida. Hay personas que navegan por el mundo sin metas, sin ilusiones. Les falta quizás concebir de este modo su existencia.  Si en la vida diaria nos sentimos llevados por "esa voluntad" que dirige nuestra vida, nuestros más pequeños actos y deseos, habremos comprendido la filosofía profunda del "hágase tu voluntad".
No es pesimista, ni fatalista. No es resignarse a vivir la vida como viene. No. Aceptar "la voluntad" es vivir cada día, cada momento, sintiendo a nuestro lado la mano firme y amiga de un ser superior que nos guía. Es reconocer que a pesar de creer que hacíamos lo mejor, estábamos equivocados. Es aferrarse con amor a "esa voluntad" y querer sus mandatos, sus decisiones, sus castigos o sus premios. Es hacerse niño y dejarse llevar.
La filosofía honda y trascendente del "hágase tu voluntad" es una forma de vivir sin miedo, seguro y confiado. Es sentirse acompañado por el más sabio y mejor amigo que pueda imaginarse. Es tener a nuestro lado siempre a quien todo lo sabe, a quien todo lo puede. Es vivir tranquilo, sin tensiones ni miedos, sin resentimientos ni envidias. Es aceptar como sabia la decisión de una "voluntad" que nos gobierna. Es hasta jugar a conocer nuestras propias limitaciones, comprobando si acertamos en nuestros propósitos.      

jueves, 24 de enero de 2013

Diplomacia. Voluntad. Dominarse.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 enero 2.013
Fragmentos
             DIPLOMACIA
            En la vida hay que ser diplomáticos. La diplomacia en las relaciones humanas no es servilismo ni hipocresía. Es, más bien, el lubricante que mejora el rodamiento. Las personas diplomáticas quedan bien ante los demás. Pero ese quedar bien es fruto de una mente despierta, de prever las situaciones y de afrontarlas con tacto.
El hombre diplomático jamás se enfrenta airado a su enemigo. Sabe sonreír,   no pierde la calma, ni muestra sus intenciones. Quizás esté la clave de la diplomacia en esconder con siete llaves el yo íntimo, mostrando serenidad, alegría, aplomo, aunque esté lejos de sentirlos.
             VOLUNTAD
            Un hábito se crea con la repetición de actos. Si la actividad es agradable, el hábito no cuesta; si lo que hacemos desagrada, el hábito es más difícil de adquirir. Lo importante es guiarnos por la razón. Que ésta nos marque lo que debemos hacer, y luego ser inflexibles en su cumplimiento.
Escribir algo cada día crea hábito. Escuchar un curso de otro idioma, lo mismo. Si con ayuda de la voluntad cumplimos lo ordenado por la razón, nos sentiremos orgullosos de nosotros mismos y, en definitiva, seremos felices.  
El hábito es constructivo si nuestros actos están conformes con la razón; en caso contrario, el hábito que se crea es negativo, como beber, fumar o jugar. El hábito de escribir es bueno. Pienso en Amiel, descubierto por Marañón. Cuántos ratos agradables pasaría con su diario, cuántos momentos felices.    
             DOMINARSE
La gente se altera fácilmente, pierde los estribos y grita. Es cosa de los nervios.
            Qué importante es amarrar con fuerza las bridas de nuestras pasiones, ser dueños de nosotros mismos, saber dominarse. A veces cuesta, pero ganar es vencer. Guerra, pues, a perder los estribos.

miércoles, 23 de enero de 2013

Adolescentes


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 enero 13, miércoles.
 ADOLESCENTES
 Difícil trance para los niños es su adolescencia: Sueños, fabulaciones, amoríos, tristezas, soledades, complejos… Mundo revuelto, confuso,  complicado.
 Es en ese momento cuando los niños necesitan más a sus padres, saber de su amor, de su amistad, de su comprensión.
El padre que llega a ser el confidente de su hijo, en quien éste encuentra sinceridad, se convierte en la mejor solución a sus problemas.
Necesita más que nunca de un amigo, de un compañero leal, de un consejero. Necesita comprensión de sus rarezas, comprensión de sus tristezas, de sus amores, de sus soledades y de sus llantos.
El padre que grita al hijo en estas situaciones, no puede ser amigo suyo, ni confidente. No lo ha comprendido. Hay que saber que este niño está cruzando un momento difícil de su vida y que quiere ayuda.

martes, 22 de enero de 2013

Yo


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 22 Enero 2.013, Miércoles
YO
¿Quién soy yo?, ¿dónde me encuentro? Yo, qué palabra tan corta y tan misteriosa. Cada persona tiene su yo diferente. ¿Cómo piensan?, ¿cómo sienten?, ¿cómo son? Yo existo, qué duda cabe. Veo que hay cosas fuera, a mi alrededor. Dentro de mí siento latir mi corazón, siento que respiro, que tengo huesos, músculos, venas... ¿Pero dónde estoy para sentir? En los pies seguro que no; en las manos tampoco; en la cabeza, sí, estoy en mi cabeza. Siento que me encuentro arriba, que resido en esa parte de mi cuerpo.
Pero, vamos a ver, yo siento también que pienso; yo pienso, yo siento. Yo me doy cuenta de que estoy aquí pensando, entre cosas, escribiendo. Y sé lo que hice ayer y antes de ayer. ¿Dónde estoy yo pensando que pienso?, ¿en la maraña de mi cerebro?; ¿desde dónde veo yo que ayer pensé y que lo haré mañana y que lo hago hoy?, ¿dónde está ese yo?
Pero, ¿a quién busca?, ¿es acaso otro yo dentro de mí? Si yo me busco es que ese yo primero existe aparte del otro yo que es buscado. Resulta, pues, que en mí hay tres yoes distintos. Uno superior, juez de mis actos; otro, ayudado por la voluntad, que busca hacer el bien; y un tercero, más íntimo, que encuentra dificultades para manifestarse como quisiera, como a él le gustaría.  Que en mí van tres, no tengo duda: dos que discuten y uno que juzga.

lunes, 21 de enero de 2013

Sorpresas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 21 enero 2.013, lunes, Santa Inés
Cada día es como una hoja en blanco. Hay que pasarlo para conocerlo. Pensamos que no va a traer nada nuevo, pero nunca sabremos cierto lo que tiene reservado en un rincón, en un segundo, hasta que no lo veamos con perspectiva de  pasado.
Puede haber noticias agradables inesperadas, como eventos desagradables que no se esperan. La vida es complicada en su aparente simplicidad. Y cada acontecimiento tiene relación con hechos para nosotros desconocidos. Luego ocurren cosas que no nos explicamos, y sin embargo vemos a posteriori que por una serie lógica de implicaciones de todo tipo, no han podido ser de otro modo.
Es curioso, y hasta agradable, pensar que la vida nos reserva sorpresas; que vivimos pendientes de acontecimientos insospechados; que esperamos algo nuevo cada día. Es como vivir esperando siempre la sorpresa del momento. Aceptar como inevitable, tanto lo bueno como lo malo, no es mala filosofía. Hasta divertido y consolador.