domingo, 2 de diciembre de 2012

Oigo las campanas de la iglesia.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 Mayo 12
MEMORIA
Oigo las campanas de la iglesia. Las mismas campanas que oyera de niño. Siento las sensaciones de entonces, que me llenaban de alegría. El tiempo vuelve atrás. Yo mismo vuelvo a la niñez oyendo las campanas de la iglesia. Su tañido quedó grabado en mí para siempre.
 ¿Memoria del oído? Qué duda cabe. Los recuerdos nos transportan a momentos vividos antes; lo que escuchamos entonces, las campanas por ejemplo, se fundió, se amalgamó, se mezcló con su mundo de emociones. Y ahora, al escuchar de nuevo el mismo sonido, me lleva a aquel instante con toda su carga de sentimientos.
Ocurre otro tanto con los olores. En la escuela olía los lapiceros: eran cilíndricos, sin pinturas, de Johan Sindel. Su olor penetrante me agradaba en extremo.

 Lo mismo con las gomas de borrar, verdes o rosas, cuadradas o rectangulares. Ahora, cuando llega a mis manos uno de estos objetos escolares, cierro los ojos y los huelo, como entonces, con delectación. Aquel mundo de emociones infantiles, vuelvo a revivirlo. Y es que, como digo, no es solo el olor lo que recuerdo, es todo lo que había mezclado, junto,  imposible de separar, lo que me llega con su recuerdo.


           Quiero pensar que todos los momentos de nuestra vida quedan grabados en el cerebro, y al evocarlos, vuelven mezclados con cuanto ocurriera entonces a nuestro lado. No hay recuerdos puros, no hay recuerdos aislados. Son momentos que se recuerdan, donde se juntan sentimientos, olores, sabores y emociones. Por ello, con algunos recuerdos nos sentimos tristes y con otros alegres. Corresponden a momentos felices o infelices de nuestra vida.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Hay varias clases de diarios.


Litesofía, 1 Mayo 2012
DIARIOS
 Hay varias clases de Diarios. Cabe anotar el tiempo meteorológico, lo que se hace cada día, lo que se quiere alcanzar.
 De cualquier forma, un Diario deja para el recuerdo, inmóvil, detenido, un instante del tiempo en procesión.
 Momentos de nuestra vida grabados, como fotografías, para luego contemplar de nuevo, en sus acciones o en sus anhelos.
 Es divertido y curioso. Cuando se escribe un Diario, late en el subconsciente el deseo de permanecer.
 ¿Es, quizás, la guerra contra el tiempo? ¿Esa lucha callada, sorda, que nos rebela contra la marcha inexorable de los días?

viernes, 30 de noviembre de 2012

En las personas ocurre como en los atardeceres.


Litesofía, 30 noviembre 12, Viernes, San Andrés
            CAMBIOS
            En las personas ocurre como en los atardeceres: no vemos el cambio de la luz a la oscuridad. Pero si nos encerramos en una habitación a media tarde y salimos unas horas después, apreciamos la diferencia. En las personas sucede lo mismo: Los años dejan huella de su paso por nosotros, nos guste o no nos guste.

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Premio o castigo?



Litesofía, 29 noviembre 12
             PREMIOS
             ¿Premio o castigo? ¿Autoridad o flexibilidad? Difícil decidir cuál es el mejor sistema de gobierno. Unas veces parece mejor uno, luego se piensa en el opuesto.
  ¿No será que en un Estado maduro se deba utilizar el diálogo y en otro más inmaduro, se deba utilizar la fuerza?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Entre los pueblos sigue habiendo diferencias.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 noviembre 12
             DIFERENCIAS
             Entre los pueblos sigue habiendo diferencias. Hay religiones y lenguas diversas para pensar en una gran familia, en la familia humana.
 Bien es verdad que hay rasgos comunes que los agrupa, que los distingue del resto, pero hablar del género humano como de una gran familia sigue siendo una utopía.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Está en nosotros cambiar el signo de las cosas?


OPTIMISMO
            ¿Está en nosotros cambiar el signo de las cosas? ¿Podemos hacer que lo feo sea hermoso; lo desagradable, agradable; lo violento, apacible? Estoy pensando como James y como Sergi, toda una teoría psicológica. Como Copérnico con los astros, o como Kant con el pensamiento, Sergi pensó que podemos hacer el milagro de sentir como deseamos, como queremos. Yo pienso como él.
            Hay que llenarse de alegría. Ese es el secreto. Se lo inyectaría a mis hijos, a los amigos, a todo el mundo. Hay que llenarse de alegría. Es el caso de los optimistas, que todo lo ven de color de rosa: “Hoy tengo para mi un día nuevo; presiento que será hermoso, alegre; no podrá ser de otra forma”.
 Saldré de casa rebosante de felicidad, saludaré eufórico a cuantos vea, querré a cuantos me tropiece, sentiré alegría de respirar aire fresco, empezaré mi trabajo orgulloso. Seguro que el día será redondo para mí.   
Hay que llenarse de alegría, de ideas felices; hay que pensar en momentos de triunfo para sentirse bien. El mundo y la vida es de los que piensan así. Yo quisiera encontrar la frase que  solo al enunciarla me cambiara, que solo al pronunciarla me llenara de contento. 
Hay que buscar esa frase, ese talismán que nos transforme. Puede ser, por ejemplo: "Soy plenamente feliz". Puede ser otra parecida. Cuando la encuentres,  repítela, ámala. Toda tu persona sentirá sus efectos y todo tú irás cambiando a lo que ella dice. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

"Hay que estar en forma"

Litesofía, 26 noviembre 12
GIMNASIA

"Hay que estar en forma", "Practica un deporte", "Haz gimnasia al levantarte", son recomendaciones que oímos a diario. Creo que hay algo de bueno y algo que sobra en lo que se nos pide.
¿Qué duda cabe que andar es bueno? Pero yo esta mañana, que he dormido poco, no podía con mi alma. Hubiera sido, quizás, contraproducente darme un paseo largo.

La gimnasia es buena, si la pide el cuerpo. El deporte es saludable, si lo hacemos con ilusión. El cuerpo debe pedirlo en todo caso. Si va contra ese deseo, creo que no es conveniente.

Cuando se es joven, todo el cuerpo hace ejercicio hasta sin pensarlo. Si se es mayor, el cuerpo pide descanso. Ese reposo puede ser la mejor gimnasia entonces. No nos engañemos.

No queramos estar en forma a los setenta, a los ochenta años, por seguir un curso de gimnasia. Será martirizarnos para nada. El ejercicio debe marcarlo nuestro cuerpo con sus ganas de realizarlo.

Y si en esos momentos de verdadero "apetito" no realizamos movimientos, el cuerpo por dentro se encarga de hacerlos por nosotros.