viernes, 30 de noviembre de 2012

En las personas ocurre como en los atardeceres.


Litesofía, 30 noviembre 12, Viernes, San Andrés
            CAMBIOS
            En las personas ocurre como en los atardeceres: no vemos el cambio de la luz a la oscuridad. Pero si nos encerramos en una habitación a media tarde y salimos unas horas después, apreciamos la diferencia. En las personas sucede lo mismo: Los años dejan huella de su paso por nosotros, nos guste o no nos guste.

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Premio o castigo?



Litesofía, 29 noviembre 12
             PREMIOS
             ¿Premio o castigo? ¿Autoridad o flexibilidad? Difícil decidir cuál es el mejor sistema de gobierno. Unas veces parece mejor uno, luego se piensa en el opuesto.
  ¿No será que en un Estado maduro se deba utilizar el diálogo y en otro más inmaduro, se deba utilizar la fuerza?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Entre los pueblos sigue habiendo diferencias.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 noviembre 12
             DIFERENCIAS
             Entre los pueblos sigue habiendo diferencias. Hay religiones y lenguas diversas para pensar en una gran familia, en la familia humana.
 Bien es verdad que hay rasgos comunes que los agrupa, que los distingue del resto, pero hablar del género humano como de una gran familia sigue siendo una utopía.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Está en nosotros cambiar el signo de las cosas?


OPTIMISMO
            ¿Está en nosotros cambiar el signo de las cosas? ¿Podemos hacer que lo feo sea hermoso; lo desagradable, agradable; lo violento, apacible? Estoy pensando como James y como Sergi, toda una teoría psicológica. Como Copérnico con los astros, o como Kant con el pensamiento, Sergi pensó que podemos hacer el milagro de sentir como deseamos, como queremos. Yo pienso como él.
            Hay que llenarse de alegría. Ese es el secreto. Se lo inyectaría a mis hijos, a los amigos, a todo el mundo. Hay que llenarse de alegría. Es el caso de los optimistas, que todo lo ven de color de rosa: “Hoy tengo para mi un día nuevo; presiento que será hermoso, alegre; no podrá ser de otra forma”.
 Saldré de casa rebosante de felicidad, saludaré eufórico a cuantos vea, querré a cuantos me tropiece, sentiré alegría de respirar aire fresco, empezaré mi trabajo orgulloso. Seguro que el día será redondo para mí.   
Hay que llenarse de alegría, de ideas felices; hay que pensar en momentos de triunfo para sentirse bien. El mundo y la vida es de los que piensan así. Yo quisiera encontrar la frase que  solo al enunciarla me cambiara, que solo al pronunciarla me llenara de contento. 
Hay que buscar esa frase, ese talismán que nos transforme. Puede ser, por ejemplo: "Soy plenamente feliz". Puede ser otra parecida. Cuando la encuentres,  repítela, ámala. Toda tu persona sentirá sus efectos y todo tú irás cambiando a lo que ella dice. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

"Hay que estar en forma"

Litesofía, 26 noviembre 12
GIMNASIA

"Hay que estar en forma", "Practica un deporte", "Haz gimnasia al levantarte", son recomendaciones que oímos a diario. Creo que hay algo de bueno y algo que sobra en lo que se nos pide.
¿Qué duda cabe que andar es bueno? Pero yo esta mañana, que he dormido poco, no podía con mi alma. Hubiera sido, quizás, contraproducente darme un paseo largo.

La gimnasia es buena, si la pide el cuerpo. El deporte es saludable, si lo hacemos con ilusión. El cuerpo debe pedirlo en todo caso. Si va contra ese deseo, creo que no es conveniente.

Cuando se es joven, todo el cuerpo hace ejercicio hasta sin pensarlo. Si se es mayor, el cuerpo pide descanso. Ese reposo puede ser la mejor gimnasia entonces. No nos engañemos.

No queramos estar en forma a los setenta, a los ochenta años, por seguir un curso de gimnasia. Será martirizarnos para nada. El ejercicio debe marcarlo nuestro cuerpo con sus ganas de realizarlo.

Y si en esos momentos de verdadero "apetito" no realizamos movimientos, el cuerpo por dentro se encarga de hacerlos por nosotros.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Considero al hombre como invitado molesto de la madre Tierra.


EL HOMBRE
 Considero al hombre como invitado molesto de la madre Tierra. Y peligroso. "Huéspedes vengan, que de casa nos echen", dirían los seres que le precedieron.
Sin el hombre, el Planeta dormía tranquilo en un mar de silencio. Con el hombre todo se conmovió. La agricultura misma fue una provocación al orden natural; la construcción, los puentes, los motores, la aviación, el ruido...,
 Hace solo unos años que el hombre se vio en la Tierra. Desde entonces el planeta no duerme. La preocupación por lo que haga, le quita la tranquilidad. Ha visto que no puede estarse quieto,  que todo lo quiere destruir, que es un ser contra Natura en suma.
 La guerra entre ambos ha de ser inevitable. Por lo pronto, los dos se miran cautelosos. Los dos se miden las fuerzas por si hubieran de emplearlas. Antes o después tendrán que hacerlo.
 Durante milenios, la Tierra vivió tranquila, en una serenidad cósmica total.  Siglos de calma, de sincronización absoluta. Un día apareció la vida. Hubo un pequeño sobresalto en los mundos. Un fruncir el entrecejo para mirar algo desacostumbrado. Fue como levantar las orejas el perro ante el ligero ruido, impreciso, de unas hojas.
 Pero pronto, la vida vegetal se acopló a la Naturaleza. Formó parte de su nuevo mundo como invitado agradecido. Todo siguió igual. Diría que hasta la Tierra se alegró. Fue el adorno que faltaba de unas flores a la casa. Único mundo con árboles y prados verdes, para asombro de los otros, grises y pardos, de color tierra.
 Y la vida, tras siglos y milenios de existencia, tuvo un nuevo desliz, un descuido. ¿Cómo fue? Nadie se lo explica. Pero el animal se vio en la Tierra. La aparición de esta clase de vida fue sin duda el hecho más trascendente de millones de años. El Planeta se sobresaltó de nuevo. Frunció otra vez el entrecejo. Cuando vio que se movía libremente, por si, lo miró con curiosidad.   
 La nueva vida, nueva en todo, se reprodujo y respetó la vida que encontrara. La Naturaleza volvió a cerrar los ojos. Criaturas extrañas en su casa, pero que no le hacían daño. Seres raros que permitían dormir como antes. Hasta llegó el Planeta, en sus descansos de sueño, a sentirse agradecida por estos nuevos inquilinos.
 Flores y animales divertidos. Colores y juegos de circo. La casa se adornaba caprichosamente en los ríos,  en el aire y en el mar. Legión de seres crecían a placer. El mundo siguió sin más complicaciones. No sabía que su mayor enemigo, el hombre, estaba a punto de nacer.

sábado, 24 de noviembre de 2012

A esa mujer -soneto-


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 Noviembre 2012, Sábado, Santa Flora.

A ESA MUJER –Soneto-


¡Qué fácil es vivir con una “santa”!;
tan sólo tú, varón afortunado,
que, como yo, la tienes a tu lado,
sabes lo que es gozar de dicha tanta.

Que te duele la tripa o la garganta,
pendiente está de ti, pierde cuidado,
que a hacerte la infusión, con sumo agrado,
aunque sea medianoche, se levanta.

Antes que salga el sol, ya está dispuesta
a preparar lo justo y necesario
para que sea tu casa una gran fiesta.

         Y no es esclavitud, es... lo ordinario
de la vida, que hace, sin protesta,
por Dios, de modo alegre y voluntario.