jueves, 13 de junio de 2013

Confiados.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 Junio 2.013
            CONFIADOS
            El mismo escenario de ayer, la misma hora; pero, asombrosamente, la Tierra ha dado una vuelta sobre ella misma, como una peonza. Qué confiados nos sentimos sobre este platillo volante, suelto, a miles de kilómetros de los demás. Qué seguros por la experiencia de tantos años rodando sin extravíos.
Cuando pensamos en un cohete tripulado, sentimos escalofrío y miedo de sabernos tripulantes allá arriba, en la región oscura y tenebrosa de las estrellas. Y, sin embargo, ¿qué es la Tierra, nuestro planeta, sino una nave espacial solitaria bogando por el misterioso mar del espacio?

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 12 de junio de 2013

Sobre la "Dama de Hierro".

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 12 Junio 2.013
Sobre “La Dama de Hierro”
Fragmento
En Política no se puede andar con paños calientes y esperar que el contrario cambie de opinión. Están en juego los intereses de un país y eso es muy serio. Esta Señora tuvo visión clara de lo que quería y reaños para conseguirlo. “¡Tú fuera!, ¡y tú!, ¡y tú!”. Tendría muchos enemigos, pero no cedió a sus deseos. Era así de valiente la mujer.
Un día le dijeron que las Malvinas, cuatro peñascos cerca de Argentina, habían sido ocupadas, y sin pensarlo dos veces, mandó cuatro buques de guerra a echar a los intrusos. “Si con una fragata sobra, my lady, si allí no hay nada que resistir”. “Cuatro barcos armados, que vean que no estamos dispuestos a consentir que nadie ocupe nuestro territorio”.
¡Qué susto se llevarían los españoles pensando en Gibraltar! ¿Haría la dama esto con las Malvinas mirando de reojo al Peñón que ganaron por la Paz de Utrech en 1.713? 
Rajoy hoy debía actuar en muchos frentes como la Dama de Hierro en su día. Seguro que anciana como era hasta hace dos meses se recomía por dentro viendo la debilidad de nuestros políticos.
¿Cómo dejar que los catalanes sueñen con la separación de España? ¿Cómo permitir que no se enseñe español en las escuelas? ¿Cómo seguir con embajadas catalanas allende las fronteras españolas? ¿Cómo dejar que sigan abortando las mujeres? Y tantas y tantas cosas más que no es necesario decir.
   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 11 de junio de 2013

Insensatez.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 11 Junio 2.013, San Bernabé
            INSENSATEZ
            No es cobardía callar: es sabiduría. Las personas, a veces, se mueven por pasiones descontroladas. El sabio reacciona con prudencia y espera que pase el temporal. Después, el mismo ofensor vendrá a disculparse. Quien no se controla y avasalla a la persona de turno, con palabras o hechos, antes o después sufre las consecuencias de su insensatez. Prudencia en el trato y discreta intimidad; si llega el momento, sonreír y perder de nuestro derecho. En ese perder está precisamente el triunfo.
            Hay una actitud cristiana que ennoblece al hombre: perdonar. "Pon la otra mejilla", "Setenta veces siete", que es tanto como decir siempre. La doctrina cristiana es la más sabia que puede haber: “Perdona, saldrás ganando”. Ante un ofensor incontrolado, piensa que no es dueño de sí, que actúa como loco de atar -enfermo- movido por los celos, por la envidia, por la soberbia. No le hagas más daño, ya tiene bastante con su agitación. Cálmale si puedes con dulzura, o aléjate. Pasada su enajenación, te buscará reconocido.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 10 de junio de 2013

Trivial.

 Litesofía –entre literatura y filosofía-, 10 Junio 2.013
            TRIVIAL
            Leer mucho es bueno. Un juego como el Trivial, con cientos de preguntas, es ideal. "¿Cuál es la capital de Liberia?". No sólo se aprende que es Monrovia, sino que puedes ir al atlas y ver dónde queda en el concierto de naciones. "¿Cuál es la mayor frontera entre dos naciones?". La respuesta es Canadá con los Estados Unidos. Se puede aprender mucho con un juego así. Si se dominaran los cientos o miles de preguntas que contiene, ya se podría hablar con autoridad en cualquier ambiente, por selecto que fuera. Nada viste más que la cultura. De los ricos sin ella se reirán; ante los pobres con ella se descubrirán.
            Qué satisfacción cuando leyendo de una fecha se recuerda qué rey mandaba en España o qué pintor triunfaba entonces. Fijar fechas importantes, nombres de capitales, ríos, batallas que hicieron cambiar el rumbo de la historia, caudillos históricos, músicos insignes, obras maestras de la literatura. Hay tanto por aprender ... Y es mucho lo que está en juego. ¿Qué ocurre si  se habla del lago Victoria y dices que está en América? Que bajas enteros ante una concurrencia. ¿Y si hablando de la diabetes aclaras que el páncreas es una glándula que produce insulina para regular el nivel de azúcar en la sangre? Que los presentes te admirarán en silencio. Creo que está claro lo que quiero decir: Trivial, sobresaliente.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 6 de junio de 2013

Complejo de madre.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 6 Junio 2.013
COMPLEJO DE MADRE
            Mamá prescinde de papá. Me explico: si hay que ir al pueblo, el hijo la lleva. Es lo que ha hecho hoy. Es lo que hizo ayer. Es, digámoslo claro, lo que haría siempre, si pudiera. A mamá con sus hijos le basta. Parece que no tiene importancia la cosa, pero encierra una verdad profunda: primero los hijos, después los demás. El marido es algo accidental en la vida de la mujer, el instrumento para tener a sus hijos. Una vez cumplida su misión, pierde protagonismo, incluso interés. Creo que hasta estorba. En el subconsciente de la madre, el marido queda como posible rival en el amor de su descendencia.
Muy complejo, pero es así. Con los hijos, la madre impide encontrar a su pareja libremente. Me refiero a los complejos que la Psicología bautizó con los nombres de Edipo, Electra o Caín. En los animales, normalmente, el padre se pierde. Como en las personas no ocurre así, sino que se mantiene cerca, la madre se pregunta: "¿Y tú que pintas aquí?". Esa es la cuestión. La religión resuelve el conflicto: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre", "Juntos hasta la muerte", "Una sola carne, un solo espíritu". Pero la verdad desnuda se impone: La madre quiere ser ella sola; no tolera al padre, no lo admite. Este sería otro complejo que a Freud pasó inadvertido. La madre no acepta que nadie se interponga entre ambos. A la nuera o al yerno los abomina. Y menos que otro quiera robarle su exclusividad ante los hijos.
            No sé con qué frecuencia habrá en los matrimonios problemas derivados del amor materno; pero quiero creer que más de lo que nos figuramos. La naturaleza dispone de mecanismos sutiles para el himeneo. La mujer atrae al varón con fuerza irresistible; sus estrógenos trabajan de lo lindo para atraer al macho; y éste, con su carga hormonal, no puede resistirse. Hasta aquí todo natural, como en el mundo de los animales. Pero luego, la pasión amorosa se traslada al fruto que le nace de la pasión ciega. Y ya empieza el conflicto.
¿Tú has visto una clueca con sus polluelos? Es el ejemplo más representativo que encuentro ahora mismo. A picotazos espanta a quien se acerque. Amor exclusivo, único. Ni padres, ni primos, ni vecinos. La madre sola cubriendo con sus alas a los pollitos. Por más que la iglesia haya dicho: "Para lo bueno y para lo malo, juntos hasta la muerte", no lo acepta. Se quiere convencer a sí misma de que no debe actuar así, de que el padre es como ella, de que son uno los dos, de que Dios no acepta su exclusivismo. Pero no puede. Es superior a todo razonamiento.
Al menor descuido, salta como una fiera que viera en peligro su prole. No lo puede remediar. "Te acepto pero no te pases", es la fórmula a la que llega. "Te admito pero no quieras anularme". "Tu ahí, pero callado". No sé cuántos matrimonios tendrán este conflicto como espada de Damocles o como bomba a punto de estallar, aunque pienso que muchísimos más de los que cualquiera se imagina. Cuántos quizás se verán afectados y lo achacarán a otros motivos.
            Si los padres se sienten en el deber de enseñar a los hijos cuando la diferencia cultural con la esposa es ostensible, cuando tienen idearios diferentes y hasta opuestos en la educación, la guerra está servida. La madre no sólo odia al padre como suplantador, sino que defiende a los hijos de su nefasta injerencia en el mundo de las ideas. Aunque la apariencia sea de paz, la guerra es volcánica.
            Otro caso: La madre cree que la enseñanza natural es la más conveniente para los hijos, pero el padre no lo ve así.
            Otro caso: La madre quiere bautizar al hijo y el padre piensa que debe hacerlo cuando sea mayor.
            Otro caso: La madre es bilingüe y habla al hijo en dos idiomas desde que nace su hijo; el padre cree que esto le perjudica.
            Otro caso: La madre deja al hijo en manos de nodrizas para ir a trabajar; y el padre piensa que debe quedarse en casa y no dejar al hijo en otras manos.
            Otro caso: La abuela besa mucho al niño y los padres están uno a favor y otro en contra de tal actitud.
            Así hasta la saciedad.

            No es infrecuente que los hijos, en justa correspondencia, no quieran irse de con la madre, o no encuentren a quien pueda sustituirla. Ello es, sin duda, consecuencia del complejo que llamo de madre. La madre que se excede en su celo de amor -todas las madres lo padecen, pero hay grados-, puede proporcionar males irreparables a su prole. Cuando a pesar de querer impedirlo por todos los medios, no lo consigue y el hijo se desprende de ella y se aleja, ella no lo soporta. Su odio a la mujer que la apartó del hijo amado es inmenso, profundo. Esa mujer, a la que prefirió el hijo, es su mortal enemigo de por vida. De aquí que "suegra y nuera no quepan en una era".

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

miércoles, 5 de junio de 2013

Matear.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 5 Junio 2.013
MATEAR
            Mamá matea. Matear puede ser un neologismo. Cuando salta una voz nueva, hay que ser prudentes y no lanzar las campanas al vuelo. Si comprobamos que existe otra voz que dice lo mismo, no es necesario crearla. Los vocablos nuevos deben ser aprobados por la Real Academia Española.
            ¿Qué quiero decir con "matear"? Que va y viene agachada quitando hierbas, tocando flores, mullendo tierras... ¿Qué otra palabra podría utilizarse? ¿Binar? No, binar es otra cosa; ¿escardar?, tampoco; ¿limpiar?, no, no; ¿acaricir?, no exactamente. ¿Entonces? Me quedo con matear, nueva palabra que puede incorporarse al idioma por la puerta grande. Mamá matea. Quiero significar que no hace nada concreto en la tierra ni en las plantas, sino que pasea recreándose con ellas, quitando aquí una hoja, mirando allí el brote nuevo, removiendo más allá la tierra.
            Circunloquio es dar un rodeo para decir algo que podría decirse con una palabra: "Mamá está fuera de casa con sus matas"; "mamá disfruta yendo de acá para allá tocando las plantas"; "mamá limpia el jardín de hojas innecesarias". "Mamá matea" me gusta más.
            Cuando nos llega una voz de otra lengua hemos de ser cautos. Nuestro idioma es riquísimo y lo más probable es que ya exista un término para decir lo mismo. En cuyo caso no hace falta utilizar el barbarismo ni recurrir a la barbarolexia, figura que consiste en unir una palabra extranjera con otra nacional. En el deporte se da con harta frecuencia este vicio: "corner" por esquina; "of side" por fuera de juego; "linier" por juez de línea. Parece como si vistiera o diera importancia utilizar tales barbarismos. Somos xenófilos extremados, como si lo propio desmereciera.
            Cuidemos nuestro idioma con cariño, con amorosa ternura, y más sabiendo que no hay otro más rico que él para expresar cuanto queremos. Es nuestro patrimonio cultural por excelencia. No lo despreciemos, no lo cambiemos. Por el contrario, estemos orgullosos de él y dispuestos siempre a defenderlo contra toda injerencia extranjera.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

martes, 4 de junio de 2013

Fronteras.


FRONTERAS

          

            La Política es la Historia de lo presente. Yo diría que la historia en zapatillas, la historia de andar por casa. Los políticos son, en definitiva, los que dirigen nuestro presente: discuten, se acaloran y deciden el sistema de vida que hemos de adoptar. Como dueños de vidas y haciendas, en todo se inmiscuyen.
           El tiempo hace ver lo útil y lo inútil de la política. No todo pasa a ser historia. Antes se ciernen los hechos y se separa la paja del grano.

 Francisco Tomás Ortuño, Murcia