jueves, 18 de abril de 2013

Ortega


         191      ORTEGA
            Ortega para mí es un intelectual nato, vasto, profundo. Su mirada inquieta, inquisitiva, penetra en cuanto ve. Es una linterna en la oscuridad. Mirada perspicaz y penetrante la suya. No se contenta con describir sino que analiza su presa como en un quirófano y penetra en los intersticios de su urdimbre como el mejor cirujano. Su campo de acción es amplísimo: igual una obra de arte, que un hecho científico, que un acontecimiento histórico. Conoce el italiano, el latín, el griego, el francés, el alemán. ¿Qué no puede una mente así?
            Leer a Ortega es esperar a cada paso la disquisición sabia y oportuna; es estar embobado delante del maestro; es salir del tema principal y recorrer calles mágicas, encantadoras, para volver después; es ir a su lado y no querer soltarle, porque cuanto dice, cuanto muestra, es atractivo. Su obra, cualquiera de ellas, se compone de muchas obras. No se limita a un tema longitudinal. Su camino lo hace sumamente atractivo y vario, como las ramas de un árbol frondoso.
            Cuando se comienza un libro de Ortega ya no se deja; y menos se saltan hojas o frases sin leer. Su encanto está ahí, en seguir palabra a palabra, cuanto dice; porque todo lo ofrece con tal claridad, con tal galanura, que hipnotiza.       

miércoles, 17 de abril de 2013

Colapsos.

 COLAPSOS
         En la universidad terminan pocos. ¿Qué ocurre? Que los que empiezan no acaban. Los más se aburren en el camino. O se divierten. Hay muchas discotecas y botellones para distraerse. Así que llegan los que no se dejan engañar. 
         ¿Qué ocurre con el ingente montón de jóvenes que no consigue llegar a la meta? ¿Qué con los que terminan y no tienen dónde colocarse? La sociedad está empeñada en una lucha a muerte con su problema.En el siglo XIX y finales del XVIII, los obreros lucharon por sus derechos. Y en una guerra sangrienta cambiaron radicalmente las estructuras sociales de la nación. Hoy se viven tiempos parecidos. Los jóvenes van a colapsar la nación. Llegará el día en que el dique se rompa y sus aguas, como en el siglo XVIII, lo arrasen todo. La nación no puede seguir impasible al gran problema que se avecina. Debe obrar, pero ya, dar soluciones rápidas, no sea que mañana sea demasiado tarde. Los jóvenes están pidiendo que se les atienda.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia 

Costumbres.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 Abril 2.013  Fragmentos
COSTUMBRES
            Las tradiciones se mantienen durante siglos porque los humanos somos lentos.  El paso de la humanidad es tremendamente pausado, como  las capas de la tierra, que en miles de años se desplazan unos centímetros.
La humanidad es tranquila: a la vuelta de milenios da un pequeño giro: introduce algo nuevo o se desprende de algo que lleva encima. Sus movimientos son pesados, de paquidermo, imperceptibles a la vista de una generación. 
Con visión astral, vemos moverse  apenas el universo en su lejanía pavorosa. Y la Tierra, nuestro planeta, participa del cortejo sideral. Y de esa lentitud forman parte las costumbres, los cambios sociales y espirituales.
     Francisco Tomás Ortuño, Murcia

lunes, 15 de abril de 2013

Grupos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 15 Abril 2.013
            GRUPOS
            Distingo en la sociedad, aparte las generaciones convencionales más o menos puras, tres grupos de personas inconfundibles: El grupo de los "aún no"; el de los "ya no", y el de "los otros". Voy a explicarme:
Hay un grupo de personas, los niños, para el que las fiestas, los fines de semana, los escapismos en pareja o guateques playeros, no dicen nada. Es el grupo que llamo "aún no". Se entretienen con juegos de ordenador, con tebeos y otros pasatiempos por el estilo. ¿Los distingues?
El grupo de los "ya no" lo forman personas mayores, que viven plácidamente con sus recuerdos. ¿Tercera edad? Es una forma de llamarlo. En nuestro caso, es justo el apelativo. No sabes explicar desde cuándo está ahí ni por qué, pero lo encasillas pronto, sin lugar a error: de los "ya no". Algunos se aferran para no salir del grupo que les precede: se enmascaran, se depilan, se estiran la piel, pero todo es inútil. Se ve a la legua que pertenece a los "ya no".
El pelotón del centro lo forman jóvenes que saben de su poder. Son alegres, fuertes, trepidantes. Se identifican con pasmosa claridad. Son “los otros”. Ellos lo saben y se reconocen del mismo clan. Este colectivo es una olla a presión. Los delatan sus ojos, sus ropas, sus ademanes, todo.
Tres grupos sociales, pues: Los "aún no" que empiezan; los "ya no" que se marchan; y “los otros” en medio.     
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

viernes, 12 de abril de 2013

Escraches.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 12 abril 2.013
Fragmento

Hoy quería hablarte de una palabra nueva que ha saltado a los medios. Me refiero a “escrache”, que significa asalto, agresión, ataque, invasión o allanamiento. Como la palabra era nueva y todos querían presumir de conocerla, escrache por aquí, escrache por allí y escrache por todas partes y a todas horas. Hasta que, como el niño del Cuento, alguien diga: “No veis que el palabro tiene en español muchos términos equivalentes?”.
Pues sí, de un tiempo a esta parte hay grupos de personas violentas que se citan para atacar a un miembro del Partido Popular. Estos grupos, organizados y resolutivos, actúan como aquellas guerrillas de Viriato que traían de cabeza a generales curtidos romanos. “A tal hora, en la puerta de fulano”. Y de pronto aparecen con gritos y amenazas contra el descuidado regidor, edil o concejal.
-Si todo queda en gritos…
-Pues eso es, que no queda todo en gritos y algaradas. Igual la consigna es quemar la casa sin ver que hay niños dentro, o embarrar de “m…” con perdón las paredes de una casa. A tal extremo llega el peligro, que una voz ha gritado: “Si a mí me toca un perroflauta, le pego un tiro”. Y la ha armado. ¿Cómo se le ocurre decir en democracia tal barbaridad? Y lo han llamado a que dé explicaciones.
-Pues no corrijo una coma –ha dicho-. Si a mi familia le toca un perroflauta le pego un tiro.
Y habiendo dicho lo que otros dirían pero se callan, lo han desposeído de cargos y galones que tenía. Y esa es la cuestión: ¿Lleva razón este individuo? ¿Tú qué harías? ¿Dejarías que te apaleen con los brazos caídos por estar en democracia? ¿Consentirías que toquen a tu familia si tienes una escopeta en tus manos? ¿Qué se entiende por defensa personal? Esa es la cuestión que ha suscitado la palabra escrache, que nos llega de Dios sabe dónde.
Anoche habló en televisión el Jefe de la Policía Nacional. Le preguntaron si estaba de acuerdo con la inacción ante los escraches. Y el representante policial, coaccionado por el cargo que ostenta y violento por el sistema de Gobierno que le manda, dijo que la policía sabe actuar como corresponde. ¿Qué iba a decir el hombre? Dijo también que en el Cuerpo no hay suficientes guardias para proteger a todos los políticos.
-Y tú, ¿qué solución le ves a los escraches?
-Yo volvía a la Campana de Huesca del rey Cogulla. Luego, salvada la situación, volvería a la normalidad democrática. O a lo de la mujer brava del Conde Lucanor. Hay veces que es mejor atajar el mal con violencia, aunque luego se siga con suavidad.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

jueves, 11 de abril de 2013

Indios.


           INDIOS
            Quedan pocos indios en América. Poquísimos. En Florida vive la familia de los Semínolas desde que su jefe Osceola fue hecho prisionero. De vez en cuando dejan sus tierras pantanosas para enfrentarse a sus rivales. Los pocos indios o amerindios que van quedando tienen razones de sobra para no querer a los rostros pálidos, que un día entraron a saco en sus dominios.
            Hay una especie de cuentecillo que los pieles rojas conocen sin excepción: "El blanco llegó y dijo al indio: "déjame un lado que me siente". El indio dejó al extranjero sitio donde sentarse. "Un poco más", le pidió cuando llegó otro blanco. "Otro poco".
             Cuando el indio cayó del asiento, dijo el blanco: "Ahora el tronco es nuestro". Los sioux, mohicanos, apaches y demás pieles rojas fueron dominados y expulsados de su territorio. Toro Sentado, Osceola, Trueno Rojo y muchos más, que lucharon por su libertad, se vieron impotentes ante las chaquetas azules invasoras. 
              Francisco Tomás Ortuño, Murcia.  

miércoles, 10 de abril de 2013

Sonríe.


Litesofía –entre “lite” y “filo”-, 10 Abril 2.013
            SABIOS
            El hombre estudioso llega primero a donde quedaron los demás. Luego sigue en solitario. El sabio es el que sabe un poco más de una cosa que todos, el que avanza en un terreno, el que descubre algo que antes no se conocía. El hombre que se queda en lo que saben los demás, no pasa a la historia. Puede ser un prodigio de memoria, de voluntad, de trabajo; pero se queda en eso si no aporta nada nuevo a la ciencia.

            SONRIE
            Guarda tus rencores, guárdalos bien; nadie debe verlos: Muestra sólo amor en tu mirada.
Quiere a los demás: sé sólo amor. Ve por la vida con cara de fiesta, con risa de niño.
Vive haciendo bien. Que no pase día sin hacer feliz a alguien: Una sonrisa, una palabra, un obsequio.
            La gente vive hosca, ensimismada; pasa sin ver. Va a lo suyo y no es feliz; sólo se ve a sí misma: Yo, yo, yo.
Cada persona es una isla. No vive hacia fuera, mirando a los que pasan por su lado. Piensa que nadie le quiere; que no se le atiende como se merece.
            Lucha con tu egoísmo. Sal de ti. Llega a los que buscan compañía. Dales tu amistad sin pedirles nada a cambio: Da sin pedir.
Que tu vida sea un camino de rosas para los otros. Las espinas las guardas para ti, sin pregonarlo: Enciende en los demás una esperanza.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia