Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 febrero 2.013 Fragmento … -Lo resolvió en un pispás. -Lo de “pispás” tendrá que admitirlo la Academia. -¿Qué te dije que hizo con “la calor” este verano? Como se decía en la calle y, por lo visto, tenían prisa los académicos, acordaron aprobar las dos maneras: “el calor”, en masculino, y “la calor”, en femenino. Así todos contentos. -Pues harán lo mismo luego con “a por”, que ya llevan tiempo dándole largas. Azorín, Unamuno, y otros espadas de la Lengua, ya dijeron que no era lo mismo “Subir por la escalera” que “Subir a por la escalera”. -¿Y no quisieron? -Para mí que quieren justificar su puesto. Si no discuten y se oponen a algo de vez en cuando, pensarán que pueden pasar sin ellos. Así, arman bulla para que los vean. -Como los políticos, que hacen ruido para justificar el sueldo. -Ahora que has nombrado a los políticos, ¿has observado cómo han proliferado los analistas y tertulianos en todas las cadenas de televisión? “¿Cuál es tu profesión?”, les preguntan. “Analista político”, responden. Y lo suyo es polemizar: uno dice blanco y otro negro; y a cobrar. -No será tan fácil. -Que sí, que sí: hay mucho teatro. Pilar Rahola, amiga de Artur Mas el Presidente, cobra por decir barbaridades. -¿Por decir qué? -Llama “puerca” y “marrana” a la Cospedal, Presidenta de Castilla la Mancha, y se queda tan fresca. -¿Y eso por qué? -Por decir que en Barcelona deben hablar español como ordena la Constitución. -¿Y no le pasa nada? -Es lo que busca, llamar la atención. -Igual le pagan por decirlo. -¿Qué le importa a ella que los niños catalanes hablen español o catalán? Ella a discutir: se levanta y grita sin venir a cuento: “Usted es una cerda cochina”. Y los que más gritan llevan razón. -Yo pensaba que los Académicos eran más formales. -Tienen miedo a los recortes del Gobierno, a que los vean parados y supriman sillones o les rebajen el sueldo a la mitad. “¡Que viene Montoro, haz como que lees”. “Que se acerca, vamos a discutir”. …
miércoles, 27 de febrero de 2013
Lo resolvió en un pispás.
martes, 26 de febrero de 2013
Conflictos. Campanadas. Viejos.
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 febrero 2.013
Fragmentos
CONFLICTOS
Llega un momento en que los hijos dejan de ser niños; entonces, los padres, por inercia, siguen mandando y vienen los conflictos. ¿Cuál es el momento en que los hijos dejan de ser niños y deben obrar por sí? Difícil dar una respuesta categórica. Cada niño despierta a una edad. Lo mejor es guiar y no mandar; no decir: "por aquí, porque yo lo mando", sino observar el camino que toma el hijo según su voluntad, y, si no nos gusta, aconsejarle. Nunca imponer.
CAMPANADAS
A punto de nacer las ocho, a punto de saltar al campo, al reino de los vivos. Fugaces como ellas solas las ocho campanadas, que llegan y se esfuman. Ya suenan en la torre de la iglesia y ya se marchan para siempre. Unas ocho que durante siglos esperaron su momento y que, al llegar, murieron para siempre. Como nosotros.
VIEJOS
El problema de los mayores, ancianos o viejos, habrá que tomarse en serio. La vida se alarga y los nacimientos disminuyen. Estamos abocados a una sociedad de ancianos que atender. Se dice que deben trabajar dos jóvenes para cuidar de un mayor. Para un gobierno, esto debe de ser preocupante. "¿Qué hacemos con los viejos?". En cierta nación, alguien propuso seriamente en el Parlamento acabar con ellos, legalizar la eutanasia. Dicho sin eufemismos: que la plaga de los viejos estorbaban.
Sabemos que hay de todo en la fauna bípeda. Hay familias, sin duda, que no cuidan de sus mayores, que no soportan su presencia, y que desean su fin. A estos, la bárbara medida parecerá acertada. Sin llegar a tales extremos, la solución puede estar más bien en la creación de Centros asistenciales donde aparcarlos. El Gobierno debe aportar soluciones al problema social que se avecina.
lunes, 25 de febrero de 2013
Viernes.
Litesofía -entre "lite" y "filo"-, 25 febrero 2.013
VIERNES
¿Por qué gustan los viernes?, ¿por qué los lunes no agradan? Por el trabajo, sin duda. Los lunes tienen obra por delante; los viernes, descanso. Cuando hay un día festivo en medio de semana, ésta es más simpática. ¿Y por qué? Por lo mismo: la gente no trabaja a gusto. Hay que ver los lunes con ilusión, como se ven los viernes. Cuando convirtamos los lunes en días alegres, habremos cambiado la sociedad.
-¿Y cómo realizar el milagro?
-Haciendo amenos los trabajos.
-¿Cómo?
-Dando a cada cual el suyo.
-¡Ah!
-Cuando el hombre vaya al trabajo como va a una fiesta, cuando le sea tan grato que no lo cambie por nada del mundo, será otro, rendirá más, se sentirá infinitamente mejor.
El problema del trabajo está por revisar. Estarás conmigo en que así no debe seguir: unos trabajan y otros no; unos trabajan mucho y otros nada; unos en tareas duras y otros en faenas suaves. El reparto del trabajo es de lo más injusto que tenemos. Hay que revisar sus estructuras, hay que humanizar el trabajo, repartirlo mejor, racionalizarlo. Cuando el trabajo sea para todos liviano como pluma y grato como caricia, los lunes serán San Lunes, como hoy los viernes, y no antipáticos y aburridos por no decir odiosos.
domingo, 24 de febrero de 2013
Músicas.
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 febrero 2.013, Domingo
A mi hijo, Francisco-Amós TOMÁS PASTOR
Fragmento
MUSICAS
Escucho música clásica: “Danza eslava número uno en Re mayor”. A los jóvenes les agrada más otro tipo de música. Prefieren canciones de ritmo trepidante. El niño se educa musicalmente oyendo música. La casa alegre que es la escuela, no debe estar ayuna de música. Los niños deberían entrar con música al Colegio, salir escuchando música y hasta trabajar con ella.
Si queremos que el niño ame la música clásica, que la goce y la prefiera, nada mejor que dársela a oír, y, poco a poco, como un aire perfumado, se irá adentrando en su espíritu. Si a esto añadimos nombres de compositores, los niños conocerán luego obras que escuchen ocasionalmente.
Es una triste realidad que, hasta hace bien poco, no se estudiaba la Música. Ni se enseñaba en la Escuela ni se aprendía en el Instituto. Los niños y menos niños apenas sabían quién es Beethoven, Schumann o Verdi, ni distinguían una sonata de una zarzuela.
La música debe promocionarse y ocupar el puesto eminente, grandioso, que le corresponde. Que no se sepa quién es Falla o Bretón, dice poco de un sistema educativo. Que no guste Albéniz es síntoma de enfermedad educativa.
sábado, 23 de febrero de 2013
Escuelas.
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 23 febrero 13, San Policarpo
A mi hija Lina Mª TOMÁS PASTOR, DOCTORA EN PEDAGOGÍA
ESCUELAS
Yo no sé hasta qué punto habrá sido bueno que la escuela dejara de ser la escuela que tuvimos siempre: Maestro y niños. Maestro que enseña y niños que aprenden y se relacionan con otros niños. No parece ya escuela; parece más un instituto, con tantos profesores y tantas aulas.
Al niño no hay que dar lo que nos parezca sino lo que corresponde a sus pocos años. Hay que volver a la escuela con calor de escuela, donde el maestro es sólo maestro y el niño sólo niño de escuela. Luego vendrán otras exigencias y otras obligaciones.
La escuela para enseñar las materias instrumentales, para que el niño conviva con otros niños, para que aprenda de todo, sin exámenes ni distinciones. La escuela debe volver a ser escuela. Maestro y niños. Maestro de todo y niños de todos. Comunidad viva. Luego vendrá el instituto con varias aulas, varios profesores y aparatos sofisticados.
Cuando se pensó que haciendo tres escuelas de otras tres próximas, y poniendo en una a los mayores, en otra a los medianos y en la tercera a los pequeños, empezó a romperse. Tuvo que ser un listillo el que pensara: "¡Eureka!, ¡ya está!, ¿cómo no se ha visto antes?".
Primero fue separar a los niños por edades; luego por conocimientos; después por inteligencias; más tarde por combinaciones de unos y otros. Ya estaba la escuela convencional rota. "Mejor Colegios con muchas aulas y muchos profesores. Aquí los niños de cuatro años, aquí los de cinco, en esta los de seis, los de siete...".
"Vamos a colocar aquí a los niños de nivel mental normal, aquí a los que no dan la talla, aquí a los listos". "Pero, ¿qué ocurre que no funciona tampoco?”. Enseguida se rompe la igualdad conseguida".
Habla otro: "Tiene que haber muchos controles y suspender a quien no consiga superar las pruebas. Esto es: promocionar. Esa es la palabra. Hay que promocionar a los que superen los controles con sus pruebas correspondientes. Los demás a repetir”.
Y los sabios, alrededor de una mesa grande, con humeantes cafés, piensan en su contribución sin igual a la ciencia, mientras que los niños van de aquí para allá, cargados de libros, sin comprender a qué van a la escuela ni qué significa lo que oyen de enseñanza, deberes, evaluaciones, promociones, repeticiones y gaitas.
La escuela tiene que volver atrás y ser otra vez un lugar ameno, con color y calor de niños, con amor y pura simplicidad.
viernes, 22 de febrero de 2013
Engolado. Fósforo. Distantes.
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 22 febrero 2.013
Fragmentos
ENGOLADO
Las personas inteligentes tienen el sentido del humor muy desarrollado: Igual hablan por su engolado señor de palabras altisonantes cuando procede, que por el otro menos rimbombante cuando es necesario. Hablar siempre grave y solemne, es haber aniquilado al más simpático yo que todos tenemos.
FÓSFORO
La medicina avanza que es un primor. Es como un servicio de albañilería, fontanería, carpintería, electricidad, etc., superespecializado. La casa -nuestro cuerpo- envejece; llega un momento en que hay peligro de desplome. Acude al médico. Hay que mantenerlo; hay que apuntalar. "¿La vista?", lentes para ver mejor; "¿dientes?", piezas de repuesto; "¿sordera?", audífonos que amplifican el sonido; "¿calvicie?", trasplante de cabello: "¿arrugas?", cirugía estética; "¿agotamiento?", calcio; "¿amnesia?", fósforo; "¿amputaciones?", ortopedia; "¿pulmón que no va?” , trasplante…
Me recuerda a la mujer que en su noche de bodas, ya a solas con el marido, se desprende de un ojo postizo, que coloca en el armario; de los dientes, que pone en el armario; de la peluca, que lleva al armario; de una pierna, de un brazo. El hombre, que sigue atento el desguace, permanece inmóvil, sin articular palabra. Ya la mujer, encamada, le dice: "¿No te acuestas, querido?". Y él le responde: "Es que no sé dónde hacerlo, si en la cama o en el armario".
La medicina no devuelve la juventud, el vigor de los veinte años, la ilusión de la mocedad. Sólo apuntala, como en las casas viejas, con piezas de pacotilla.
DISTANTES
Los niños se buscan y juegan unos con otros. Los mayores vivimos cerca y lejos, con ellos pero aparte. El mundo de los niños está próximo y distante del nuestro. En otra órbita.
El niño recorre en pocos años la historia de la humanidad; el adulto ha llegado. Así que, entre un niño y un adulto hay siglos de distancia. Y esto a veces no se tiene en cuenta, y se trata al pequeño como si fuera mayor. Los padres, los maestros, los adultos en general, deben saber que los niños no comprenden sus problemas ni tienen por qué vivirlos.
Cuando observo que participan de nuestro sofisticado mundo de mayores, creo que se comete con ellos la mayor de las injusticias. Ellos deben obrar en niño, vivir en niño, ver cosas de niños y hacer cosas de niños. Pero, por abuso de autoridad o de fuerza, la sociedad está montada por mayores y a la medida de los mayores, y quiere que los pequeños vivan bien en él aunque no puedan.
Me imagino que a los hombres del paleolítico les hubiera ocurrido lo mismo si los transplantan a una gran ciudad de las nuestras. Aquellos rudos seres de piel y carne cruda, de cuevas y hachas de piedra, se hubieran asfixiado con nuestra avanzada tecnología. "Que aprendan pronto, que vivan más". Tremenda equivocación. "No por mucho madrugar, amanece más temprano", dice el refrán. Querer para los niños cosas de adultos es no comprenderlos y no quererlos. Al niño, juegos, lecturas, dichos y hechos de niños.
¿Qué piensan los niños?, ¿cómo piensan? Todos lo fuimos antes, pero pasó tan deprisa la edad, como un meteoro, que apenas lo recordamos. El adulto lleva una marcha lenta porque ha llegado; va al paso de la humanidad, lento paso de paquidermo, lento caminar de carreta. Pero el niño vuela, corre vertiginosamente. En pocos años recorre siglos de vida; a mil por segundo. ¿Cómo piensan los niños? ¿Cómo pueden pensar? ¿Puede darse mayor milagro? Su vida es un disparo, un pistoletazo hasta llegar arriba, con los mayores. Fisiológicamente, mentalmente. Un milagro cada niño en su desarrollo. Si pudiéramos entrar en ellos un instante, sería venerar por siempre sus vidas fugitivas.
Escribir para niños no es tarea fácil; mejor, empresa ardua y arriesgada. Llegar al niño con acierto, pura casualidad. El escritor se expone a pasarse o a no llegar con su disparo. Lo mejor, quizás, sea ofrecer, pura y simplemente mostrar como en un escaparate, donde él recoja lo que deba. Darle "porque es lo suyo" me parece demasiada presunción por nuestra parte.
jueves, 21 de febrero de 2013
Fotos. Dramas.
Litesofía –entre “lite” y “Filo”-, 21 febrero 2.013
Fragmentos
FOTOS
Las fotos, en el fondo, buscan detener el tiempo. ¿Lo consiguen? No y sí: el tiempo continúa su marcha; pero, en parte, ese instante queda detenido para verlo a placer, más tarde. Las fotos nos ofrecen dos aspectos: uno, recordar hechos, lugares visitados; otro más triste: ver a los hijos cuando crecían hace sólo unos años. Las fotos tienen en cualquier caso la virtud de recordar el paso inexorable de los días.
DRAMAS
La mujer tiene dos fechas difíciles, ¿habías reparado en ello?: cuando empieza a ser mujer y cuando va dejando de serlo. La primera es motivo de regocijo; la segunda de preocupación. Las crisis espirituales son frecuentes en ambos casos.
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