martes, 6 de noviembre de 2012

Mi amigo equis es un buen amigo.


Litesofía, 5 Noviembre 12

Mi amigo Equis es un buen amigo. Sin paliativos. Es la nuestra una amistad que viene de largo. Lo mismo diría de muy pocos más. Los amigos se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos. Habrá conocidos, muchos; pero amigos, grandes amigos, muy pocos.

Esta amistad honda y duradera surge sin pretenderlo, por afinidad de sentimientos. Un encuentro fortuito, una relación cordial, y un saber que la amistad prendió para el resto de la vida.

Con la pareja, ocurre lo mismo. Descubrimos, cuando menos lo esperamos, sin  pretenderlo, a la compañera, al compañero, que nos parece ideal para la unión perfecta por el resto de la vida. El destino favorece estos encuentros. Y lo que procede entonces es aceptarla como la mejor, la tuya, la única, la que te correspondía desde el comienzo de los tiempos.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Sin duda que mi amigo añora los tiempos de su juventud.


Litesofía, 2 noviembre 12


Sin duda que mi amigo añora los tiempos de su juventud. Como él muchos. La juventud se echa de menos siempre, cierto; pero es que, si fue tan atractiva como mandar en campamentos y desfilar con boina roja y camisa azul, se recuerda aún más si cabe.

Ayer me hablaba con calor de aquellos años. ¿Cómo no, amigo mío? El hombre no está preparado para ir cambiando de lugar, de profesión o ambiente. Lo ideal es seguir donde se nace, donde se crece. Por eso, quizás –habría que estudiarse mejor esta suposición-, antes se vivía con más sosiego, con menos infartos y enfermedades nerviosas. Las prisas, los cambios constantes, nos someten a tensiones difíciles de aguantar.

No es un vulgar cambio de chaqueta; más bien un difícil acoplamiento a la nueva situación. Unos no sólo no han sucumbido con el hundimiento de su época y de su ideario político, sino que han sabido destacar en la oposición. Otros no. Recuerdan su pasado con nostalgia y no viven el presente. ¡Qué de recuerdos en el desván de su memoria!

¿La vida manda en el hombre o al revés? Yo veo que los cambios sociales dependen de nosotros: sin hombres no habría vida social. Sin embargo, observo que nos vemos arrastrados por ese vendaval, que no sabemos cómo nació pero que nos arrolla. Nos vemos envueltos en la barahúnda, y sufrimos las consecuencias de situaciones que nos son ajenas.

Los niños viven bien lo nuevo –es lo suyo- y ni aceptan ni comprenden otro modo de ser; pero los mayores, apenas si pueden con las formas que se presentan nuevas. No es que lo vean mal, no; sino que no soportan el cambio, no pueden adaptarse a situaciones tan diferentes. Los desborda. Hay personas que –quizás aparentemente- se hacen con la nueva situación sin deterioro; pero los más, como mi amigo, se quedan en los recuerdos de sus años mozos.


El cuerpo es un modelo de democracia.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 Noviembre 12, Sábado.


El cuerpo es un modelo de democracia: Si duele el estómago, el resto se resiente; lo mismo si es un pie o es una muela. Es un todo que funciona de acuerdo con un plan. ¿Qué es el Universo? Muchos elementos que trabajan por el bien y la prosperidad del conjunto. Si algo fallara, el sincronismo se rompería.

La familia, si te fijas, es también, como el cuerpo, como el universo, un ejemplo de vida comunitaria, donde si algo falla, el conjunto se deteriora. Si la familia no funciona se nota pronto por su falta de alegría. Hay por desgracia familias tristes –tristes familias-, que necesitan de una revisión.

Las familias tienen sus gangrenas que van poco a poco minando su salud. Si no se curan a tiempo puede llegar su destrucción. Gangrenas pueden ser celos, envidias, rencores, avaricias. Cuando aparece el mal, deben todos acudir a remediarlo.

Hay veces que es difícil descubrir el origen de una situación adversa. Cuando una persona actúa por sistema en contra de la unidad grupal debido a imponderables –tiempo atmosférico, humor visceral, temperamento-, hay que aceptarla como conveniente, aun cuando perjudique.

Ya viene de lejos la disputa: Caín mató a su hermano. ¿Cómo encajarían el golpe Adán y Eva? O sea, que las luchas fratricidas han existido siempre. No veo mejor solución en estos casos que aceptar los hechos como inevitables, y tratar de curarlos con amor. Debe haber siempre caridad más que pasión y servicio.


jueves, 1 de noviembre de 2012

Hasta no hace mucho tiempo...

Litesofía, 1 noviembre 12

Hasta no hace mucho tiempo, los niños no iban de viaje de estudios con los compañeros del Colegio. Y era fácil adivinar que llegarían estos viajes, por lo educativos que son. Sabrían siempre mejor lo que es un pantano viéndolo que con explicaciones en el aula. Aparte, lo que conlleva el viaje para estos niños de relación, de diálogo, de compartir, de conocer a otras personas, otros paisajes, etc.

Lo mismo ocurría con las piscinas y las playas. Por entonces, se echaban de menos estos lugares de reunión que hay ahora. Se intuía que llegaría el momento en que la gente se lanzaría en tromba al agua limpia y vigilada de lugares concurridos. Es la prospectiva de la vida, lo que se adivina por evidente.

¿Cómo iba a ser normal ir a charcas de aguas estancadas? ¿Cómo iba a ser lógico permanecer en un campo sin salir durante años? No podía ser. Por lógica se adivinaba que estas situaciones tenían que dejar paso a otras más propias de personas civilizadas. Es la madurez social, no de la persona, que va alcanzando metas en su desarrollo.

En las personas es fácil saber lo que sigue a cada momento: su ciclo vital nos es archiconocido. Pero de la Humanidad, o río humano, conocemos solo el que nos lleva en volandas y no del todo. Ni sabemos cómo fue durante millones de años ni podemos conocer un futuro que no se ha visto. Como  un niño que se viera solo en el mundo: ni sabría cómo vino a la jungla, ni menos lo que aún estaba por llegar.

La humanidad como grupo se pierde en conjeturas y misterios. Con todo, por hechos recientes nos atrevemos a pronosticar el futuro. Como quien ve una piedra lanzada y enfrente un cristal y prevé, décimas de segundos antes, que la piedra va a alcanzarlo y a romperlo en añicos. Esta es la ciencia que llamamos Prospectiva: Conocer lo que va a
ocurrir por hechos evidentes.

¿Serían los profetas grandes prospectivistas, Isaías, Ezequiel, Joel, Amós y tantos otros, de quienes cuenta la historia que profetizaron hechos que ocurrieron en la vida del pueblo de Israel? ¿Personas con razonamiento superdesarrollado que  enfebrecidos por un deseo común, a la vista de injusticias e iniquidades, soñaron con un  caudillo que
los librara de la esclavitud?

miércoles, 31 de octubre de 2012

Ayer estuve en la Arboleja.


Litesofía, 31 Octubre 12  
Ayer estuve en la Arboleja. Fui unos kilómetros en coche por la
hermosa huerta que une -o que separa- a Murcia del villorrio. -“Dende
Murcia a la Arboleja” se titula un libro de poemas panochos; el autor
conocería bien este camino para cantarlo en sus versos-.
 
Para saber lo que es la huerta de Murcia, nada mejor que ir a la
Arboleja. ¡Qué delicia vivir allí, entre huertos repletos de naranjos!
Las viviendas son más chalés que casas de labranza.
 
¿Quién iba a pensar hace unos años que en las puertas de estas casas,
habría indefectiblemente una cochera? Las mulas desaparecieron, los
carros,  los arados. Vinieron los tractores a sustituirlos, los
coches, la televisión.
 
Ver estas barracas huertanas, alegra el corazón; no lo deprime como
antes. Los tiempos son otros.  A mí me daban envidia ayer estos
huertanos y sus tierras, lejos del mundanal. Ideales para una cura de
nervios, como un sanatorio.
 
Sin querer, me acordé de Santana, en Jumilla, cerca del convento. Veía
ciertas similitudes, con lo dispar del paisaje. En los dos ambientes
encontraba silencio,  naturaleza abierta, con estallidos de sol.
 

martes, 30 de octubre de 2012

Por la mañana, se huele a café.



Litesofía –entre literatura y…-, 30 Oct. 12

Por la mañana, se huele a café. Demasiado. En la esquina hay un tostadero, y su olor se expande a los vecinos. Te agrade o no te agrade, te siente bien o mal, has de tragarte cada mañana tu buena dosis de olor.

En la sociedad se mira poco por los demás. Cada cual va a lo suyo. No se pregunta si molesta o no molesta; no se disculpa nadie. Menos mal que el olor a café se soporta bien. Si no fuera así, tendríamos las mismas. Cuando se sale a la calle cuesta respirar.

En una ciudad vecina es peor. Allí se huele a ajos. Hay una zona a la entrada de esta hermosa población, que huele mucho a ajos. La gente que viva cerca estará inmunizada contra estos olores fuertes y penetrantes.

Yo, cada vez que paso por allí, me tapo las narices y piso el acelerador a tope, con riesgo de la multa consiguiente por exceso de velocidad. Pero es que me es insoportable.

Yendo a Cartagena, siempre por donde mismo, se huele a retrete. Este olor es insufrible. ¿Es que estarán allí abonando las tierras en todo tiempo? El coche se me llena de  partículas olorosas de fosa séptica.

La vida de relación es difícil. Hablando de olores, ¿qué me dices de algunas personas que huelen a perros muertos? Esto ya es más de lo que uno es capaz de soportar. Imagínate que debes compartir tu asiento en un viaje largo con una de estas personas.

¿O que hablas con alguien que no cierra la boca y te echa el vaho cual bombardas en la tuya? Cuando huele mal es que salen gases de un estómago sucio. El sudor debe tener también sus días. Cuando lo tiene malo, no hay quien lo aguante.

Si dejas los olores, coge los ruidos: La moto que pasa como una exhalación; el coche que pita cerca y te hace saltar del susto; la sierra que chirría por donde vives; las sillas de tu vecino; las voces
de los que gritan; los televisores a todo volumen; el ladrido de los perros…

Si no quieres los ruidos, ¿qué me dices de lo que hay que ver? Perros ensuciándose en las calles –como personas, ¿eh?, que tú lo sabes como yo-; escupitajos en las aceras, que debes ir sorteando para no pisar –no quieres ver y tienes que ir mirando, la cosa tiene gracia-… Sin duda, la vida de relación es difícil.

lunes, 29 de octubre de 2012

Ayer te hablaba de un amigo que partió de cero un poco tarde...



Litesofía –entre literatura y…-, 29 Oct. 12

Ayer te hablaba de un amigo que partió de cero un poco tarde y llegó lejos con sus estudios. ¿Fue mérito propio o que su naturaleza lo empujaba, vellis nollis, a volar? Esta es la cuestión que tanto ha preocupado a pedagogos.

Para mí está claro: nació para subir bien alto; poseía los elementos necesarios para conseguir las metas que alcanzó; disponía de herramientas, de materiales, de energía, de vitalidad, y luego supo aprovecharlos.

Son necesarios estos dos elementos conjuntamente: naturaleza y esfuerzo. Sin condiciones naturales no habría podido; sin trabajo, sin esfuerzo, la buena tierra habría quedado estéril. El cuerpo manda; el empleo que de él hagamos, hace el resto.

Otra cuestión delicada sería si el hacer uno es cosa nuestra o también de fuerzas extrañas que determinan su puesta en acción. En este caso, no seríamos responsables de nuestros éxitos o fracasos, sino víctimas propiciatorias de un caprichoso hado o destino.

¿Se nace para santo?, ¿se nace para sabio? Ay, no te compliques la mañana con preguntas difíciles de responder.